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	<title>Comments for Ministerios Israel Valenzuela</title>
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	<description>“Y el yugo se pudrirá a causa de la unción” Isaías 10:27</description>
	<lastBuildDate>Fri, 25 May 2012 16:07:15 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Comment on Mas Lecciones del Libro Nacho by Hola hermano, me interesa el libro completo. Por favor enviamelo jmercedes@cepm.com.do o al juan.jmercedes@hotmail.com</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2009/06/23/mas-lecciones-del-libro-nacho/#comment-18517</link>
		<dc:creator><![CDATA[Hola hermano, me interesa el libro completo. Por favor enviamelo jmercedes@cepm.com.do o al juan.jmercedes@hotmail.com]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 May 2012 16:07:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hola hermano, me interesa el libro completo. Por favor enviamelo jmercedes@cepm.com.do o al juan.jmercedes@hotmail.com]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola hermano, me interesa el libro completo. Por favor enviamelo <a href="mailto:jmercedes@cepm.com.do">jmercedes@cepm.com.do</a> o al <a href="mailto:juan.jmercedes@hotmail.com">juan.jmercedes@hotmail.com</a></p>
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		<title>Comment on 15 Razones del por qué el yoga es sumamente peligroso by AnnaSubeero</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2012/05/24/15-razones-del-por-que-el-yoga-es-sumamente-peligroso/#comment-18510</link>
		<dc:creator><![CDATA[AnnaSubeero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 May 2012 16:50:56 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Simplemente, me encanta este artículo :)]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Simplemente, me encanta este artículo <img src='http://s0.wp.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </p>
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		<title>Comment on Los Simbolos Satanicos by lalho</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2008/05/14/los-simbolos-satanicos/#comment-18508</link>
		<dc:creator><![CDATA[lalho]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 May 2012 16:01:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[NADIE CREE y somos ateos hasta que te encontras en un camino con un espectro negro con la forma de un perro negro con cabeza de cabra flotando a un metro de altura, mas o menos con un collar luminoso del cual cuelga un medallon tambien luminisidad electrica y el espectro es tan negro que no refleja nada hasta te da la sensacion de poder meter la mano en el cuerpo]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>NADIE CREE y somos ateos hasta que te encontras en un camino con un espectro negro con la forma de un perro negro con cabeza de cabra flotando a un metro de altura, mas o menos con un collar luminoso del cual cuelga un medallon tambien luminisidad electrica y el espectro es tan negro que no refleja nada hasta te da la sensacion de poder meter la mano en el cuerpo</p>
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		<title>Comment on Los Simbolos Satanicos by Lol</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2008/05/14/los-simbolos-satanicos/#comment-18505</link>
		<dc:creator><![CDATA[Lol]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 May 2012 02:40:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Cuanta razón, pff, yo creo en Dios pero NI UN POCO en la iglesia, los que realmente creen saben que esta en el corazon y no en una figura de yeso de donde te sacan dinero ¬¬]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Cuanta razón, pff, yo creo en Dios pero NI UN POCO en la iglesia, los que realmente creen saben que esta en el corazon y no en una figura de yeso de donde te sacan dinero ¬¬</p>
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		<title>Comment on Los Simbolos Satanicos by Lol</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2008/05/14/los-simbolos-satanicos/#comment-18503</link>
		<dc:creator><![CDATA[Lol]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 May 2012 02:37:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por favor, porque no pensamos en los millones de niños que mueren al año y en los millones de animales que matamos todo por capricho del hombre, porque no pensamos en el daño que le estamos haciendo a la tierra y que cada vez el clima esta mas raro? porque sera? por Dios? o por los que estamos aca?, Yo creo en Dios, pero por suerte no soy de seas &quot;pastoras&quot; que estan todo el dia sermoneando como muchos y que porque yo crea todo el mundo tambien. Veamos mas alla de las cosas estupidas en las que nos ocupamos como simbolos.. yo tengo tatuado el simbolo de la paz y para mi no es nada ni satanico de de Dios, no entiendo porque caemos tan bajo y somos tan estupidos.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por favor, porque no pensamos en los millones de niños que mueren al año y en los millones de animales que matamos todo por capricho del hombre, porque no pensamos en el daño que le estamos haciendo a la tierra y que cada vez el clima esta mas raro? porque sera? por Dios? o por los que estamos aca?, Yo creo en Dios, pero por suerte no soy de seas &#8220;pastoras&#8221; que estan todo el dia sermoneando como muchos y que porque yo crea todo el mundo tambien. Veamos mas alla de las cosas estupidas en las que nos ocupamos como simbolos.. yo tengo tatuado el simbolo de la paz y para mi no es nada ni satanico de de Dios, no entiendo porque caemos tan bajo y somos tan estupidos.</p>
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		<title>Comment on Sorprendente: Creencias y tradiciones del pueblo dominicano. Primera Parte by Canchani</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2012/05/07/sorprendente-creencias-y-tradiciones-del-pueblo-dominicano-primera-parte/#comment-18502</link>
		<dc:creator><![CDATA[Canchani]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 May 2012 01:24:50 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[jejeje Interesante.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>jejeje Interesante.</p>
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		<title>Comment on Dr. Azzacov&#8230; CIENTIFICOS COMPRUEBAN QUE EL INFIERNO EXISTE by pedro</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2007/10/09/dr-azzacov-cientificos-comprueban-que-el-infierno-existe/#comment-18489</link>
		<dc:creator><![CDATA[pedro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 21:03:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Desde los tiempos más remotos de la historia del hombre, Satanás se esforzó por engañar a nuestra raza. El que había promovido la rebelión en el cielo deseaba inducir a los habitantes de la tierra a que se uniesen con él en su lucha contra el gobierno de Dios. Adán y Eva habían sido perfectamente felices mientras obedecieron a la ley de Dios, y esto constituía un testimonio permanente contra el aserto que Satanás había hecho en el cielo, de que la ley de Dios era un instrumento de opresión y contraria al bien de sus criaturas. Además, la envidia de Satanás se despertó al ver la hermosísima morada preparada para la inocente pareja. Resolvió hacer caer a ésta para que, una vez separada de Dios y arrastrada bajo su propio poder, pudiese él apoderarse de la tierra y establecer allí su reino en oposición al Altísimo.
 Si Satanás se hubiese presentado en su verdadero carácter, habría sido rechazado en el acto, pues Adán y Eva habían sido prevenidos contra este enemigo peligroso; pero Satanás trabajó en la obscuridad, encubriendo su propósito a fin de poder realizar mejor sus fines. Valiéndose de la serpiente, que era entonces un ser de fascinadora apariencia, se dirigió a Eva, diciéndole: “¿Conque Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3:1.) Si Eva hubiese rehusado entrar en discusión con el tentador, se habría salvado; pero ella se aventuró a alegar con él y entonces fue víctima de sus artificios. Así es como muchas personas son aún vencidas. Dudan y discuten respecto a la voluntad de Dios, y en lugar de obedecer sus mandamientos, aceptan teorías humanas que no sirven más que para encubrir los engaños de Satanás.
 “Y respondió la mujer a la serpiente: Del fruto de los árboles del jardín bien podemos comer: mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comeréis de él, ni lo tocaréis, no sea que muráis. Entonces dijo la serpiente a la mujer: De seguro que no moriréis; antes bien, sabe Dios que en el día que comiereis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.” (Vers. 2-5, V.M.) La serpiente declaró que se volverían como Dios, que tendrían más sabiduría que antes y que serían capaces de entrar en un estado superior de existencia. Eva cedió a la tentación, y por influjo suyo Adán fue inducido a pecar. Ambos aceptaron la declaración de la serpiente de que Dios no había querido decir lo que había dicho; desconfiaron de su Creador y se imaginaron que les estaba cortando la libertad y que podían ganar gran caudal de sabiduría y mayor elevación quebrantando su ley.
 Pero ¿cómo comprendió Adán, después de su pecado, el sentido de las siguientes palabras: “En el día que comieres de él de seguro morirás”? ¿Comprendió que significaban lo que Satanás le había inducido a creer, que iba a ascender a un grado más alto de existencia? De haber sido así, habría salido ganando con la transgresión, y Satanás habría resultado en bienhechor de la raza. Pero Adán comprobó que no era tal el sentido de la declaración divina. Dios sentenció al hombre, en castigo por su pecado, a volver a la tierra de donde había sido tomado: “Polvo eres, y al polvo serás tornado.” (Vers. 19.) Las palabras de Satanás: “Vuestros ojos serán abiertos” resultaron ser verdad pero sólo del modo siguiente: después de que Adán y Eva hubieron desobedecido a Dios, sus ojos fueron abiertos y pudieron discernir su locura; conocieron entonces lo que era el mal y probaron el amargo fruto de la transgresión.
 En medio del Edén crecía el árbol de la vida, cuyo fruto tenla el poder de perpetuar la vida, Si Adán hubiese permanecido obediente a Dios, habría seguido gozando de libre acceso a aquel árbol y habría vivido eternamente. Pero en cuanto hubo pecado, quedó privado de comer del árbol de la vida y sujeto a la muerte. La sentencia divina: “Polvo eres, y al polvo serás tornado,” entraña la extinción completa de la vida.
 La inmortalidad prometida al hombre a condición de que obedeciera, se había perdido por la transgresión. Adán no podía transmitir a su posteridad lo que ya no poseía; y no habría quedado esperanza para la raza caída, si Dios, por el sacrificio de su Hijo, no hubiese puesto- la inmortalidad a su alcance. Como “la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron, “Cristo “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.” (Romanos 5: 12; 2 Timoteo 1: 10.) Y sólo por Cristo puede obtenerse la inmortalidad. Jesús dijo: “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna, más el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida.” (S. Juan 3: 36.) Todo hombre puede adquirir un bien tan inestimable si consiente en someterse a las condiciones necesarias. Todos “los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,” recibirán “la vida eterna.” (Romanos 2: 7.)
 El único que prometió a Adán la vida en la desobediencia fue el gran seductor. Y la declaración de la serpiente a Eva en Edén.- “De seguro que no moriréis”- fue el primer sermón que haya sido jamás predicado sobre la inmortalidad del alma. Y sin embargo esta misma declaración, fundada únicamente en la autoridad de Satanás, repercute desde los púlpitos de la cristiandad, y es recibida por la mayoría de los hombres con tanta prontitud como lo fue por nuestros primeros padres. A la divina sentencia: El alma que pecare, ésa morirá (Ezequiel 18:20), se le da el sentido siguiente: El alma que pecare, ésa no morirá, sino que vivirá eternamente. No puede uno menos que extrañar la rara infatuación con que los hombres creen sin mas ni más las palabras de Satanás y se muestran tan incrédulos a las palabras de Dios.
 Si al hombre, después de su caída, se le hubiese permitido tener libre acceso al árbol de la vida, habría vivido para siempre, y así el pecado habría inmortalizado. Pero un querubín y una espada que arroja llamas guardaban “el camino del árbol de la vida” (Génesis 3: 24), y a ningún miembro de la familia de Adán le ha sido permitido salvar esta raya y participar de esa fruta de la vida. Por consiguiente no hay ni un solo pecador inmortal.
 Pero después de la caída, Satanás ordenó a sus ángeles que hicieran un esfuerzo especial para inculcar la creencia de la inmortalidad natural del hombre; y después de haber inducido a la gente a aceptar este error, debían llevarla a la conclusión de que el pecador viviría en penas eternas. Ahora el príncipe de las tinieblas, obrando por conducto de sus agentes, representa a Dios como un tirano vengativo, y declara que arroja al infierno a todos aquellos que no le agradan, que les hace sentir eternamente los efectos de su ira, y que mientras ellos sufren tormentos indecibles y se retuercen en las llamas eternas, su Creador los mira satisfecho.
 Así es como el gran enemigo reviste con sus propios atributos al Creador y Bienhechor de la humanidad. La crueldad es satánica. Dios es amor, y todo lo que él creó era puro, santo, y amable, hasta que el pecado fue introducido por el primer gran rebelde. Satanás mismo es el enemigo que tienta al hombre y lo destruye luego si puede; y cuando se ha adueñado de su víctima se alaba de la ruina que ha causado. Si ello le fuese permitido prendería a toda la raza humana en sus redes. Si no fuese por la intervención del poder divino, ni hijo ni hija de Adán escaparían.
 Hoy día Satanás está tratando de vencer a los hombres, como venció a nuestros primeros padres, debilitando su confianza en el Creador e induciéndoles a dudar de la sabiduría de su gobierno y de la justicia de sus leyes. Satanás y sus emisarios representan a Dios como peor que ellos, para justificar su propia perversidad y su rebeldía. El gran seductor se esfuerza en atribuir su propia crueldad a nuestro Padre celestial, a fin de darse por muy perjudicado con su expulsión del cielo por no haber querido someterse a un soberano tan injusto. Presenta al mundo la libertad de que gozaría bajo su dulce cetro, en contraposición con la esclavitud impuesta por los severos decretos de Jehová. Es así como logra sustraer a las almas de la sumisión a Dios.
 ¡Cuán repugnante a todo sentimiento de amor y de misericordia y hasta a nuestro sentido de justicia es la doctrina según la cual después de muertos los impíos son atormentados con fuego y azufre en un infierno que arde eternamente, y por los pecados de una corta vida terrenal deben sufrir tormentos por tanto tiempo como Dios viva! Sin embargo, esta doctrina ha sido enseñada muy generalmente y se encuentra aún incorporada en muchos de los credos de la cristiandad. Un sabio teólogo sostuvo: “El espectáculo de los tormentos del infierno aumentará para siempre la dicha de los santos. Cuando vean a otros seres de la misma naturaleza que ellos y que nacieron en las mismas circunstancias, cuando los vean sumidos en semejante desdicha, mientras que ellos estén en tan diferente situación, sentirán en mayor grado el goce de su felicidad.” Otro dijo lo siguiente: “Mientras que la sentencia de reprobación se esté llevando a efecto por toda la eternidad sobre los desgraciados que sean objeto de la ira, el humo de sus tormentos subirá eternamente también a la vista de los que sean objeto de misericordia, y que, en lugar de compadecerse de aquéllos, exclamarán: ¡Amén! ¡Aleluya! ¡Alabad al Señor!”
 ¿En qué página de la Palabra de Dios se puede encontrar semejante enseñanza? ¿Los rescatados no sentirán acaso en el cielo ninguna compasión y ni siquiera un leve asomo de humanidad? ¿Habrán quedado esos sentimientos por ventura substituidos por la indiferencia del estoico o la crueldad del salvaje? -No, mil veces no. No es ésa la enseñanza del Libro de Dios. Los que presentan opiniones como las expresadas en las citas anteriores pueden ser sabios y aun hombres honrados; pero han sido engañados por los sofismas de Satanás. Él es quien los induce a desnaturalizar las enérgicas expresiones de las Sagradas Escrituras, dando al lenguaje bíblico un tinte de amargura y malignidad que es propio de él, Satanás, pero no de nuestro Creador. “¡Vivo yo! dice Jehová el Señor, que no me complazco en la muerte del inicuo, sino antes en que vuelva el inicuo de su camino y viva. Volveos, volveos de vuestros caminos malos, pues ¿por qué moriréis?” (Ezequiel 33:11), ¿Qué ganaría Dios con que creyéramos que él se goza en contemplar los tormentos eternos, que se deleita en oír los gemidos, los gritos de dolor y las imprecaciones de las criaturas a quienes mantiene sufriendo en las llamas del infierno? ¿Pueden acaso esas horrendas disonancias ser música para los oídos de Aquel que es amor infinito? Se alega que esas penas sin fin que sufren los malos demuestran el odio de Dios hacia el pecado, ese mal tan funesto a la paz y al orden del universo. ¡Oh, qué horrible blasfemia! ¡Como si el odio que Dios tiene al pecado fuese motivo para eternizar el pecado! Pues según las enseñanzas de esos mismos teólogos, los tormentos continuos y sin esperanza de misericordia enfurecen sus miserables víctimas, que al manifestar su ira con juramentos y blasfemias, aumentan continuamente el peso de su culpabilidad. La gloria de Dios no obtiene realce con que se perpetúe el pecado al través de los siglos sin fin.
 Es incalculable para el espíritu humano el daño que ha producido la herejía de los tormentos eternos. La religión de la Biblia, llena de amor y de bondad, y que abunda en compasión, resulta empañada por la superstición y revestida de terror. Cuando consideramos con cuán falsos colores Satanás pintó el carácter de Dios, ¿podemos admirarnos de que se tema, y hasta se aborrezca a nuestro Creador misericordioso? Las ideas espantosas que respecto de Dios han sido propagadas por el mundo desde el púlpito, han hecho miles y hasta millones de escépticos e incrédulos.
 La teoría de las penas eternas es una de las falsas doctrinas que constituyen el vino de las abominaciones de Babilonia, del cual ella da de beber a todas las naciones. (Apocalipsis 14:8; 17:2.) Es verdaderamente inexplicable que los ministros de Cristo hayan aceptado esta herejía y la hayan proclamado desde el púlpito. La recibieron de Roma, como de Roma también recibieron el falso día de reposo. Es cierto que dicha herejía ha sido enseñada por hombres piadosos y eminentes, pero la luz sobre este asunto no les había sido dada como a nosotros. Eran responsables tan sólo por la luz que brillaba en su tiempo; nosotros tenemos que responder por la que brilla en nuestros días. Si nos alejamos del testimonio de la Palabra de Dios y aceptamos falsas doctrinas porque nuestros padres las enseñaron, caemos bajo la condenación pronunciada contra Babilonia; estamos bebiendo del vino de sus abominaciones.
 Muchos a quienes subleva la doctrina de los tormentos eternos se lanzan al error opuesto. Ven que las Santas Escrituras representan a Dios como un ser lleno de amor y compasión, y no pueden creer que haya de entregar sus criaturas a las llamas de un infierno eterno. Pero, como creen que el alma es de por sí inmortal, no ven otra alternativa que sacar la conclusión de que toda la humanidad será finalmente salvada. Muchos son los que consideran las amenazas de la Biblia como destinadas tan sólo a amedrentar a los hombres para que obedezcan y no como debiendo cumplirse literalmente. Así el pecador puede vivir en placeres egoístas, sin prestar atención alguna a lo que Dios exige de él, y esperar sin embargo que será recibido finalmente en su gracia. Semejante doctrina que así especula con la misericordia Divina, pero ignora su justicia, agrada al corazón carnal y alienta a los malos en su iniquidad.
 Si fuese cierto que las almas de todos los hombres van directamente al cielo en la hora de la disolución, entonces bien podríamos anhelar la muerte antes que la vida. Esta creencia ha inducido a muchas personas a poner fin a su existencia. Cuando está uno anonadado por los cuidados, por las perplejidades y los desengaños, parece cosa fácil romper el delgado hilo de la vida y lanzarse hacia la bienaventuranza del mundo eterno.
 Dios declara positivamente en su Palabra que castigará a los transgresores de su ley. Los que se lisonjean con la idea de que es demasiado misericordioso para ejecutar su justicia contra los pecadores, no tienen más que mirar a la cruz del Calvario La muerte del inmaculado Hijo de Dios testifica que “la paga del pecado es muerte,” que toda violación de la ley de Dios debe recibir su justa retribución. Cristo, que era sin pecado, se hizo pecado a causa del hombre. Cargó con la culpabilidad de la transgresión y sufrió tanto, cuando su Padre apartó su faz de él, que su corazón fue destrozado y su vida aniquilada. Hizo todos esos sacrificios a fin de redimir al pecador. De ningún otro modo habría podido el hombre libertarse de la penalidad del pecado. Y toda alma que se niegue a participar de la expiación conseguida a tal precio, debe cargar en su propia persona con la culpabilidad y con el castigo por la transgresión.
 Consideremos lo que la Biblia enseña además respecto a los impíos y a los que no se han arrepentido, y a quienes los universalistas colocan en el cielo como santos y bienaventurados ángeles.
 “Al que tuviere sed, le daré a beber de la fuente del agua de la vida de balde.” (Apocalipsis 21: 6, V.M.) Esta promesa es sólo para aquellos que tuvieren sed. Sólo aquellos que sienten la necesidad del agua de la vida y que la buscan a cualquier precio, la recibirán. “El que venciere heredará todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo.” (Vers. 7.) Aquí también, las condiciones están especificadas. Para heredar todas las cosas, debemos resistir al pecado y vencerlo.
 El Señor declara por el profeta Isaías: “Decid al justo que le irá bien.” “¡Ay del impío! mal le irá porque según las obras de sus manos le será pagado.” (Isaías 3: 10, 11.) “Pero aunque el pecador haga mal cien veces -dice el sabio,- y con todo se le prolonguen los días, sin embargo yo ciertamente sé que les irá bien a los que temen a Dios, por lo mismo que temen delante de él. Al hombre malo empero no le irá bien.” (Eclesiastés 8: 12, 13, V.M.) Y San Pablo declara que el pecador se atesora “ira para el día de la ira de la manifestación del justo juicio de Dios; el cual pagará a cada uno conforme a sus obras;” “tribulación y angustia sobre toda persona humana que obra lo malo.” (Romanos 2: 5, 6, 9.)
 “Ningún fornicario, ni persona impúdica, u hombre avaro, el cual es idólatra, tiene herencia alguna en el reino de Cristo y de Dios.” (Efesios 5: 5, V.M.) “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” (Hebreos 12: 14.) “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira.” (Apocalipsis 22: 14, 15.)
 Dios ha hecho a los hombres una declaración respecto de su carácter y de su modo de proceder con el pecador: “¡Jehová, Jehová, Dios compasivo y clemente, lento en iras y grande en misericordia y en fidelidad; que usa de misericordia hasta la milésima generación; que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al rebelde!” (Éxodo 34: 6, 7, V.M.) “Destruirá a todos los inicuos.” “Los transgresores ¡todos a una serán destruidos; el porvenir de los malos será cortado!” (Salmos 115: 20; 37: 38, V.M.) El poder y la autoridad del gobierno de Dios serán empleados para vencer la rebelión; sin embargo, todas las manifestaciones de su justicia retributiva estarán perfectamente en armonía con el carácter de Dios, de un Dios misericordioso, paciente y benévolo.
 Dios no fuerza la voluntad ni el juicio de nadie. No se complace en la obediencia servil. Quiere que las criaturas salidas de sus manos le amen porque es digno de amor. Quiere que le obedezcan porque aprecian debidamente su sabiduría, su justicia y su bondad. Y todos los que tienen justo concepto de estos atributos le amarán porque serán atraídos a él por la admiración de sus atributos.
 Los principios de bondad, misericordia y amor enseñados y puestos en práctica por nuestro Salvador son fiel trasunto de la voluntad y del carácter de Dios. Cristo declaró que no enseñaba nada que no hubiese recibido de su Padre. Los principios del gobierno divino se armonizan perfectamente con el precepto del Salvador: “Amad a vuestros enemigos.” Dios ejecuta su justicia sobre los malos para el bien del universo, y hasta para el bien de aquellos sobre quienes recaen sus juicios. El quisiera hacerlos felices, si pudiera hacerlo de acuerdo con las leyes de su gobierno y la justicia de su carácter. Extiende hasta ellos las manifestaciones de su amor, les concede el conocimiento de su ley y los persigue con las ofertas de su misericordia; pero ellos desprecian su amor, invalidan su ley y rechazan su misericordia. Por más que reciben continuamente sus dones, deshonran al Dador; aborrecen a Dios porque saben que aborrece sus pecados. El Señor soporta mucho tiempo sus perversidades; pero la hora decisiva llegará al fin y entonces su suerte quedará resuelta. ¿Encadenará él entonces estos rebeldes a su lado? ¿Los obligará a hacer su voluntad?
 Los que han escogido a Satanás por jefe, y que se han puesto bajo su poder, no están preparados para entrar en la presencia de Dios. El orgullo, el engaño, la impureza, la crueldad se han arraigado en sus caracteres. ¿Pueden entonces entrar en el cielo para morar eternamente con aquellos a quienes despreciaron y odiaron en la tierra? La verdad no agradará nunca al mentiroso; la mansedumbre no satisfará jamás a la vanidad y al orgullo; la pureza no puede ser aceptada por el disoluto; el amor desinteresado no tiene atractivo para el egoísta. ¿Qué goces podría ofrecer el cielo a los que están completamente absorbidos en los intereses egoístas de la tierra?
 ¿Acaso podrían aquellos que han pasado su vida en rebelión contra Dios ser transportados de pronto al cielo y contemplar el alto y santo estado de perfección que allí se ve, donde toda alma rebosa de amor, todo semblante irradia alegría, la música arrobadora se eleva en acordes melodiosos en honor a Dios y al Cordero, y brotan raudales de luz del rostro de Aquel que está sentado en el trono e inundan a los redimidos? ¿Podrían acaso aquellos cuyos corazones están llenos de odio hacia Dios y a la verdad y a la santidad alternar con los ejércitos celestiales y unirse a sus cantos de alabanza? ¿Podrían soportar la gloria de Dios y del Cordero? -No, no; años de prueba les fueron concedidos para que pudiesen formar caracteres para el cielo; pero nunca se acostumbraron a amar lo que es puro; nunca aprendieron el lenguaje del cielo, y ya es demasiado tarde. Una vida de rebelión contra Dios los ha inhabilitado para el cielo. La pureza, la santidad y la paz que reinan allí serían para ellos un tormento; la gloria de Dios, un fuego consumidor. Ansiarían huir de aquel santo lugar. Desearían que la destrucción los cubriese de la faz de Aquel que murió para redimirlos. La suerte de los malos queda determinada por la propia elección de ellos. Su exclusión del cielo es un acto de su propia voluntad y un acto de justicia y misericordia por parte de Dios.
 Del mismo modo que las aguas del diluvio, las llamas del gran día proclamarán el veredicto de Dios de que los malos son incurables. Ellos no tienen ninguna disposición para someterse a la autoridad divina. Han ejercitado su voluntad en la rebeldía; y cuando termine la vida será demasiado tarde para desviar la corriente de sus pensamientos en sentido opuesto, demasiado tarde para volverse de la transgresión hacia la obediencia, del odio hacia el amor.
 Al perdonarle la vida a Caín el homicida, Dios dio al mundo un ejemplo de lo que sucedería si le fuese permitido al pecador seguir llevando una vida de iniquidad sin freno. La influencia de las enseñanzas y de la conducta de Caín arrastraron al pecado a multitudes de sus descendientes, hasta “que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” “Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.” (Génesis 6: 5, 11.)
 Fue por misericordia para con el mundo por lo que Dios barrió los habitantes de él en tiempo de Noé. Fue también por misericordia por lo que destruyó a los habitantes corrompidos de Sodoma. Debido al poder engañador de Satanás, los obreros de iniquidad se granjean simpatía y admiración y arrastran a otros a la rebelión. Así sucedió en días de Caín y de Noé, como también en tiempo de Abraham y de Lot; y así sucede en nuestros días. Por misericordia para con el universo destruirá Dios finalmente a los que rechazan su gracia.
 “Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6: 23.) Mientras la vida es la heredad de los justos, la muerte es la porción de los impíos. Moisés declaró a Israel: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal.” (Deuteronomio 30:15.) La muerte de la cual se habla en este pasaje no es aquella a la que fue condenado Adán, pues toda la humanidad sufre la penalidad de su transgresión. Es “la muerte segunda,” puesta en contraste con la vida eterna.
 A consecuencia del pecado de Adán, la muerte pasó a toda la raza humana. Todos descienden igualmente a la tumba. Y debido a las disposiciones del plan de salvación, todos saldrán de los sepulcros. “Ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.” (Hechos 24: 15.) “Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.” (1 Corintios 15: 22.) Pero queda sentada una distinción entre las dos clases que serán resucitadas. “Todos los que están en los sepulcros oirán su voz [del Hijo del hombre]; y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron mal a resurrección de condenación.” (S. Juan 5: 28, 29.) Los que hayan sido “tenidos por dignos” de resucitar para la vida son llamados “dichosos y santos.” “Sobre los tales la segunda muerte no tiene poder.” (Apocalipsis 20: 6, V.M.) Pero los que no hayan asegurado para sí el perdón, por medio del arrepentimiento y de la fe, recibirán el castigo señalado a la transgresión: “la paga del pecado.” Sufrirán un castigo de duración e intensidad diversas “según sus obras,” pero que terminará finalmente en la segunda muerte. Como, en conformidad con su justicia y con su misericordia, Dios no puede salvar al pecador en sus pecados, le priva de la existencia misma que sus transgresiones tenían ya comprometida y de la que se ha mostrado indigno. Un escritor inspirado dice: “Pues de aquí a poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.” Y otro dice: “Serán como si no hubieran sido.” (Salmo 37: 10; Abdías 16.) Cubiertos de infamia, caerán en irreparable y eterno olvido.
 Así se pondrá fin al pecado y a toda la desolación y las ruinas que de él procedieron. El salmista dice: “Reprendiste gentes, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre jamás. Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos.” (Salmo 9: 5, 6.) San Juan, al echar una mirada hacia la eternidad, oyó una antífona universal de alabanzas que no era interrumpida por ninguna disonancia. Oyó a todas las criaturas del cielo y de la tierra rindiendo gloria a Dios. (Apocalipsis 5:13.) No habrá entonces almas perdidas que blasfemen a Dios retorciéndose en tormentos sin fin, ni seres infortunados que desde el infierno unan sus gritos de espanto a los himnos de los elegidos.
 En el error fundamental de la inmortalidad natural, descansa la doctrina del estado consciente de los muertos, doctrina que, como la de los tormentos eternos, está en pugna con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, con los dictados de la razón y con nuestros sentimientos de humanidad. Según la creencia popular, los redimidos en el cielo están al cabo de todo lo que pasa en la tierra, y especialmente de lo que les pasa a los amigos que dejaron atrás. ¿Pero cómo podría ser fuente de dicha para los muertos el tener conocimiento de las aflicciones y congojas de los vivos, el ver los pecados cometidos por aquellos a quienes aman y verlos sufrir todas las penas, desilusiones y angustias de la vida? ¿Cuánto podrían gozar de la bienaventuranza del cielo los que revolotean alrededor de sus amigos en la tierra? ¡Y cuán repulsiva es la creencia de que, apenas exhalado el último suspiro, el alma del impenitente es arrojada a las llamas del infierno! ¡En qué abismos de dolor no deben sumirse los que ven a sus amigos bajar a la tumba sin preparación para entrar en una eternidad de pecado y de dolor! Muchos han sido arrastrados a la locura por este horrible pensamiento que los atormentara. ¿Qué dicen las Sagradas Escrituras a este respecto? David declara que el hombre no es consciente en la muerte: “Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos.” (Salmo 146: 4.) Salomón da el mismo testimonio: “Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben.” “También su amor, y su odio y su envidia, feneció ya: ni tiene ya más parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol.” “Adonde tú vas no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.” (Eclesiastés 9: 5, 6, 10.)
 Cuando, en respuesta a sus oraciones, la vida de Ezequías fue prolongada por quince años, el rey agradecido, tributó a Dios loores por su gran misericordia. En su canto de alabanza, dice por qué se alegraba: “No te ha de alabar el sepulcro; la muerte no te celebrará; ni esperarán en tu verdad los que bajan al hoyo. El viviente, el viviente sí, él te alabará, como yo, el día de hoy.” (Isaías 38: 18, 19, V.M.) La teología de moda presenta a los justos que fallecen como si estuvieran en el cielo gozando de la bienaventuranza y loando a Dios con lenguas inmortales, pero Ezequías no veía tan gloriosa perspectiva en la muerte. Sus palabras concuerdan con el testimonio del salmista: “Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?” (Salmo 6: 5.) “No son los muertos los que alaban a Jehová, ni todos los que bajan al silencio.” (Salmos 115: 17, V.M.)
 En el día de Pentecostés, San Pedro declaró que el patriarca David “murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.” “Porque David no subió a los cielos.” (Hechos 2: 29, 34.) El hecho de que David permanecerá en el sepulcro hasta el día de la resurrección, prueba que los justos no van al cielo cuando mueren. Es sólo mediante la resurrección, y en virtud y como consecuencia de la resurrección de Cristo por lo cual David podrá finalmente sentarse a la diestra de Dios.
 Y San Pablo dice: “Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos.” (1 Corintios 15: 16-18.) Si desde hace cuatro mil años los justos al morir hubiesen ido directamente al cielo, ¿cómo habría podido decir San Pablo que si no hay resurrección, “también los que durmieron en Cristo, son perdidos”? No habría necesidad de resurrección.
 El mártir Tyndale, refiriéndose al estado de los muertos, declaró: “Confieso francamente que no estoy convencido de que ellos gocen ya de la plenitud de gloria en que se encuentran Dios y los ángeles elegidos. Ni es tampoco artículo de mi fe; pues si así fuera, entonces no puedo menos que ver que sería vana la predicación de la resurrección de la carne.” -Guillermo Tyndale, en el prólogo de su traducción del Nuevo Testamento, reimpreso en British Reformers-Tindal, Frith, Barnes, pág. 349.
 Es un hecho incontestable que la esperanza de pasar al morir a la felicidad eterna ha llevado a un descuido general de la doctrina bíblica de la resurrección. Esta tendencia ha sido notada por el Dr. Adán Clarke, quien escribió: “¡La doctrina de la resurrección parece haber sido mirada por los cristianos como si tuviera una importancia mucho mayor que la que se le concede hoy! ¿Cómo es eso? Los apóstoles insistían siempre en ella y por medio de ella incitaban a los discípulos de Cristo a que fuesen diligentes, obedientes y de buen ánimo. Pero sus sucesores actuales casi nunca la mencionan. Tal la predicación de los apóstoles, y tal la fe de los primitivos cristianos; tal nuestra predicación y tal la fe de los que nos escuchan. No hay doctrina en la que el Evangelio insista más; y no hay doctrina que la predicación de nuestros días trate con mayor descuido.” -Commentary on the New Testament, tomo II, comentario general de 1 Corintios 15, pág. 3.
 Y así siguieron las cosas hasta resultar en que la gloriosa verdad de la resurrección quedó casi completamente obscurecida y perdida de vista por el mundo cristiano. Es así que un escritor religioso autorizado, comentando las palabras de San Pablo en 1 Tesalonicenses 4:13-18, dice: “Para todos los fines prácticos de consuelo, la doctrina de la inmortalidad bienaventurada de los justos reemplaza para nosotros cualquier doctrina dudosa de la segunda venida del Señor. Cuando morimos es cuando el Señor viene a buscarnos. Eso es lo que tenemos que esperar y para lo que debemos estar precavidos. Los muertos ya han entrado en la gloria. Ellos no esperan el sonido de la trompeta para comparecer en juicio y entrar en la bienaventuranza.”
 Pero cuando Jesús estaba a punto de dejar a sus discípulos, no les dijo que irían pronto a reunírsele. “Voy a prepararos el lugar -les dijo.- Y si yo fuere y os preparare el lugar, vendré otra vez, y os recibiré conmigo.” (S. Juan 14: 2, 3, V.M.) Y San Pablo nos dice además que “el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Y agrega: “Por tanto, consolaos los unos a los otros en estas palabras. (Tesalonicenses 4: 16-18.) ¡Cuán grande es el contraste entre estas palabras de consuelo y las del ministro universalista citadas anteriormente! Este último consolaba a los amigos en duelo con la seguridad de que por pecaminoso que hubiese sido el fallecido, apenas hubo exhalado su último suspiro, debió ser recibido entre los ángeles. San Pablo recuerda a sus hermanos la futura venida del Señor, cuando las losas de las tumbas serán rotas y “los muertos en Cristo” resucitarán para la vida eterna.
 Antes de entrar en la mansión de los bienaventurados, todos deben ser examinados respecto a su vida; su carácter y sus actos deben ser revisados por Dios. Todos deben ser juzgados con arreglo a lo escrito en los libros y recompensados según hayan sido sus obras. Este juicio no se verifica en el momento de la muerte. Notad las palabras de San Pablo: “Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” (Hechos 17: 31.) El apóstol enseña aquí lisa y llanamente que cierto momento, entonces por venir, había sido fijado para el juicio del mundo.
 San Judas se refiere a aquel mismo momento cuando dice: “A los ángeles que no guardaron su original estado, sino que dejaron su propia habitación, los ha guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas, hasta el juicio del gran día.” Y luego cita las palabras de Enoc: “¡He aquí que viene el Señor, con las huestes innumerables de sus santos ángeles, para ejecutar juicio sobre todos!” (S. Judas 6, 14, 15, V.M.) San Juan declara que vio “a los muertos, pequeños y grandes, estar en pie delante del trono; y abriéronse los libros; . . . y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los libros.” (Apocalipsis 20: 12, V.M.)
 Pero si los muertos están ya gozando de la bienaventuranza del cielo o están retorciéndose en las llamas del infierno, ¿qué necesidad hay de un juicio venidero? Las enseñanzas de la Palabra de Dios respecto a estos importantes puntos no son obscuras ni contradictorias; una inteligencia mediana puede entenderlas. ¿Pero qué espíritu imparcial puede encontrar sabiduría o justicia en la teoría corriente? ¿Recibirán acaso los justos después del examen de sus vidas en el día del juicio, esta alabanza: “¡muy bien, siervo bueno y fiel, . . . entra en el gozo de tu Señor!” cuando ya habrán estado habitando con él tal vez durante siglos? ¿Se sacará a los malos del lugar de tormento para hacerles oír la siguiente sentencia del juez de toda la tierra: “¡Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno!”? (S. Mateo 25: 21, 41, V.M.) ¡Burla solemne! ¡Vergonzosa ofensa Inferida a la sabiduría y justicia de Dios!
 La teoría de la inmortalidad del alma fue una de aquellas falsas doctrinas que Roma recibió del paganismo para incorporarla en el cristianismo. Martín Lutero la clasificó entre “las fábulas monstruosas que forman parte del estercolero romano” de las decretales. (E. Petavel, Le Probleme de l’Immortalité, tomo 2, pág. 77.) Comentando las palabras de Salomón, en el Eclesiastés, de que los muertos no saben nada, el reformador dice: “Otra prueba de que los muertos son … insensibles…. Salomón piensa que los muertos están dormidos y no sienten absolutamente nada. Pues los muertos descansan, sin contar ni los días ni los años; pero cuando se despierten les parecerá como si apenas hubiesen dormido un momento.” -Lutero, Exposition of Solomon’s Book Called Ecclesiastes, pág. 152.
 En ningún pasaje de las Santas Escrituras se encuentra declaración alguna de que los justos reciban su recompensa y los malos su castigo en el momento de la muerte. Los patriarcas y los profetas no dieron tal seguridad. Cristo y sus apóstoles no la mencionaron siquiera. La Biblia enseña a las claras que los muertos no van inmediatamente al cielo. Se les representa como si estuvieran durmiendo hasta el día de la resurrección. (1 Tesalonicenses 4:14; Job 14:10-12.) El día mismo en que se corta el cordón de plata y se quiebra el tazón de oro (Eclesiastés 12:6), perecen los pensamientos de los hombres. Los que bajan a la tumba permanecen en el silencio. Nada saben de lo que se hace bajo el sol. (Job 14:21.) ¡Descanso bendito para los exhaustos justos! Largo o corto, el tiempo no les parecerá más que un momento. Duermen hasta que la trompeta de Dios los despierte para entrar en una gloriosa inmortalidad. “Porque sonará la trompeta, y los muertos resucitarán incorruptibles…. Porque es necesario que este cuerpo corruptible se revista de incorrupción, y que este cuerpo mortal se revista de inmortalidad. Y cuando este cuerpo corruptible se haya revestido de incorrupción, y este cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, entonces será verificado el dicho que está escrito: ¡Tragada ha sido la muerte victoriosamente!” (1 Corintios 15: 52-54, V.M.) En el momento en que sean despertados de su profundo sueño, reanudarán el curso de sus pensamientos interrumpidos por la muerte. La última sensación fue la angustia de la muerte. El último pensamiento era el de que caían bajo el poder del sepulcro. Cuando se levanten de la tumba, su primer alegre pensamiento se expresará en el hermoso grito de triunfo: “¿Dónde está, oh Muerte, tu aguijón? ¿Dónde está, oh Sepulcro, tu victoria?” (Vers. 55.)]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Desde los tiempos más remotos de la historia del hombre, Satanás se esforzó por engañar a nuestra raza. El que había promovido la rebelión en el cielo deseaba inducir a los habitantes de la tierra a que se uniesen con él en su lucha contra el gobierno de Dios. Adán y Eva habían sido perfectamente felices mientras obedecieron a la ley de Dios, y esto constituía un testimonio permanente contra el aserto que Satanás había hecho en el cielo, de que la ley de Dios era un instrumento de opresión y contraria al bien de sus criaturas. Además, la envidia de Satanás se despertó al ver la hermosísima morada preparada para la inocente pareja. Resolvió hacer caer a ésta para que, una vez separada de Dios y arrastrada bajo su propio poder, pudiese él apoderarse de la tierra y establecer allí su reino en oposición al Altísimo.<br />
 Si Satanás se hubiese presentado en su verdadero carácter, habría sido rechazado en el acto, pues Adán y Eva habían sido prevenidos contra este enemigo peligroso; pero Satanás trabajó en la obscuridad, encubriendo su propósito a fin de poder realizar mejor sus fines. Valiéndose de la serpiente, que era entonces un ser de fascinadora apariencia, se dirigió a Eva, diciéndole: “¿Conque Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3:1.) Si Eva hubiese rehusado entrar en discusión con el tentador, se habría salvado; pero ella se aventuró a alegar con él y entonces fue víctima de sus artificios. Así es como muchas personas son aún vencidas. Dudan y discuten respecto a la voluntad de Dios, y en lugar de obedecer sus mandamientos, aceptan teorías humanas que no sirven más que para encubrir los engaños de Satanás.<br />
 “Y respondió la mujer a la serpiente: Del fruto de los árboles del jardín bien podemos comer: mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comeréis de él, ni lo tocaréis, no sea que muráis. Entonces dijo la serpiente a la mujer: De seguro que no moriréis; antes bien, sabe Dios que en el día que comiereis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.” (Vers. 2-5, V.M.) La serpiente declaró que se volverían como Dios, que tendrían más sabiduría que antes y que serían capaces de entrar en un estado superior de existencia. Eva cedió a la tentación, y por influjo suyo Adán fue inducido a pecar. Ambos aceptaron la declaración de la serpiente de que Dios no había querido decir lo que había dicho; desconfiaron de su Creador y se imaginaron que les estaba cortando la libertad y que podían ganar gran caudal de sabiduría y mayor elevación quebrantando su ley.<br />
 Pero ¿cómo comprendió Adán, después de su pecado, el sentido de las siguientes palabras: “En el día que comieres de él de seguro morirás”? ¿Comprendió que significaban lo que Satanás le había inducido a creer, que iba a ascender a un grado más alto de existencia? De haber sido así, habría salido ganando con la transgresión, y Satanás habría resultado en bienhechor de la raza. Pero Adán comprobó que no era tal el sentido de la declaración divina. Dios sentenció al hombre, en castigo por su pecado, a volver a la tierra de donde había sido tomado: “Polvo eres, y al polvo serás tornado.” (Vers. 19.) Las palabras de Satanás: “Vuestros ojos serán abiertos” resultaron ser verdad pero sólo del modo siguiente: después de que Adán y Eva hubieron desobedecido a Dios, sus ojos fueron abiertos y pudieron discernir su locura; conocieron entonces lo que era el mal y probaron el amargo fruto de la transgresión.<br />
 En medio del Edén crecía el árbol de la vida, cuyo fruto tenla el poder de perpetuar la vida, Si Adán hubiese permanecido obediente a Dios, habría seguido gozando de libre acceso a aquel árbol y habría vivido eternamente. Pero en cuanto hubo pecado, quedó privado de comer del árbol de la vida y sujeto a la muerte. La sentencia divina: “Polvo eres, y al polvo serás tornado,” entraña la extinción completa de la vida.<br />
 La inmortalidad prometida al hombre a condición de que obedeciera, se había perdido por la transgresión. Adán no podía transmitir a su posteridad lo que ya no poseía; y no habría quedado esperanza para la raza caída, si Dios, por el sacrificio de su Hijo, no hubiese puesto- la inmortalidad a su alcance. Como “la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron, “Cristo “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.” (Romanos 5: 12; 2 Timoteo 1: 10.) Y sólo por Cristo puede obtenerse la inmortalidad. Jesús dijo: “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna, más el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida.” (S. Juan 3: 36.) Todo hombre puede adquirir un bien tan inestimable si consiente en someterse a las condiciones necesarias. Todos “los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,” recibirán “la vida eterna.” (Romanos 2: 7.)<br />
 El único que prometió a Adán la vida en la desobediencia fue el gran seductor. Y la declaración de la serpiente a Eva en Edén.- “De seguro que no moriréis”- fue el primer sermón que haya sido jamás predicado sobre la inmortalidad del alma. Y sin embargo esta misma declaración, fundada únicamente en la autoridad de Satanás, repercute desde los púlpitos de la cristiandad, y es recibida por la mayoría de los hombres con tanta prontitud como lo fue por nuestros primeros padres. A la divina sentencia: El alma que pecare, ésa morirá (Ezequiel 18:20), se le da el sentido siguiente: El alma que pecare, ésa no morirá, sino que vivirá eternamente. No puede uno menos que extrañar la rara infatuación con que los hombres creen sin mas ni más las palabras de Satanás y se muestran tan incrédulos a las palabras de Dios.<br />
 Si al hombre, después de su caída, se le hubiese permitido tener libre acceso al árbol de la vida, habría vivido para siempre, y así el pecado habría inmortalizado. Pero un querubín y una espada que arroja llamas guardaban “el camino del árbol de la vida” (Génesis 3: 24), y a ningún miembro de la familia de Adán le ha sido permitido salvar esta raya y participar de esa fruta de la vida. Por consiguiente no hay ni un solo pecador inmortal.<br />
 Pero después de la caída, Satanás ordenó a sus ángeles que hicieran un esfuerzo especial para inculcar la creencia de la inmortalidad natural del hombre; y después de haber inducido a la gente a aceptar este error, debían llevarla a la conclusión de que el pecador viviría en penas eternas. Ahora el príncipe de las tinieblas, obrando por conducto de sus agentes, representa a Dios como un tirano vengativo, y declara que arroja al infierno a todos aquellos que no le agradan, que les hace sentir eternamente los efectos de su ira, y que mientras ellos sufren tormentos indecibles y se retuercen en las llamas eternas, su Creador los mira satisfecho.<br />
 Así es como el gran enemigo reviste con sus propios atributos al Creador y Bienhechor de la humanidad. La crueldad es satánica. Dios es amor, y todo lo que él creó era puro, santo, y amable, hasta que el pecado fue introducido por el primer gran rebelde. Satanás mismo es el enemigo que tienta al hombre y lo destruye luego si puede; y cuando se ha adueñado de su víctima se alaba de la ruina que ha causado. Si ello le fuese permitido prendería a toda la raza humana en sus redes. Si no fuese por la intervención del poder divino, ni hijo ni hija de Adán escaparían.<br />
 Hoy día Satanás está tratando de vencer a los hombres, como venció a nuestros primeros padres, debilitando su confianza en el Creador e induciéndoles a dudar de la sabiduría de su gobierno y de la justicia de sus leyes. Satanás y sus emisarios representan a Dios como peor que ellos, para justificar su propia perversidad y su rebeldía. El gran seductor se esfuerza en atribuir su propia crueldad a nuestro Padre celestial, a fin de darse por muy perjudicado con su expulsión del cielo por no haber querido someterse a un soberano tan injusto. Presenta al mundo la libertad de que gozaría bajo su dulce cetro, en contraposición con la esclavitud impuesta por los severos decretos de Jehová. Es así como logra sustraer a las almas de la sumisión a Dios.<br />
 ¡Cuán repugnante a todo sentimiento de amor y de misericordia y hasta a nuestro sentido de justicia es la doctrina según la cual después de muertos los impíos son atormentados con fuego y azufre en un infierno que arde eternamente, y por los pecados de una corta vida terrenal deben sufrir tormentos por tanto tiempo como Dios viva! Sin embargo, esta doctrina ha sido enseñada muy generalmente y se encuentra aún incorporada en muchos de los credos de la cristiandad. Un sabio teólogo sostuvo: “El espectáculo de los tormentos del infierno aumentará para siempre la dicha de los santos. Cuando vean a otros seres de la misma naturaleza que ellos y que nacieron en las mismas circunstancias, cuando los vean sumidos en semejante desdicha, mientras que ellos estén en tan diferente situación, sentirán en mayor grado el goce de su felicidad.” Otro dijo lo siguiente: “Mientras que la sentencia de reprobación se esté llevando a efecto por toda la eternidad sobre los desgraciados que sean objeto de la ira, el humo de sus tormentos subirá eternamente también a la vista de los que sean objeto de misericordia, y que, en lugar de compadecerse de aquéllos, exclamarán: ¡Amén! ¡Aleluya! ¡Alabad al Señor!”<br />
 ¿En qué página de la Palabra de Dios se puede encontrar semejante enseñanza? ¿Los rescatados no sentirán acaso en el cielo ninguna compasión y ni siquiera un leve asomo de humanidad? ¿Habrán quedado esos sentimientos por ventura substituidos por la indiferencia del estoico o la crueldad del salvaje? -No, mil veces no. No es ésa la enseñanza del Libro de Dios. Los que presentan opiniones como las expresadas en las citas anteriores pueden ser sabios y aun hombres honrados; pero han sido engañados por los sofismas de Satanás. Él es quien los induce a desnaturalizar las enérgicas expresiones de las Sagradas Escrituras, dando al lenguaje bíblico un tinte de amargura y malignidad que es propio de él, Satanás, pero no de nuestro Creador. “¡Vivo yo! dice Jehová el Señor, que no me complazco en la muerte del inicuo, sino antes en que vuelva el inicuo de su camino y viva. Volveos, volveos de vuestros caminos malos, pues ¿por qué moriréis?” (Ezequiel 33:11), ¿Qué ganaría Dios con que creyéramos que él se goza en contemplar los tormentos eternos, que se deleita en oír los gemidos, los gritos de dolor y las imprecaciones de las criaturas a quienes mantiene sufriendo en las llamas del infierno? ¿Pueden acaso esas horrendas disonancias ser música para los oídos de Aquel que es amor infinito? Se alega que esas penas sin fin que sufren los malos demuestran el odio de Dios hacia el pecado, ese mal tan funesto a la paz y al orden del universo. ¡Oh, qué horrible blasfemia! ¡Como si el odio que Dios tiene al pecado fuese motivo para eternizar el pecado! Pues según las enseñanzas de esos mismos teólogos, los tormentos continuos y sin esperanza de misericordia enfurecen sus miserables víctimas, que al manifestar su ira con juramentos y blasfemias, aumentan continuamente el peso de su culpabilidad. La gloria de Dios no obtiene realce con que se perpetúe el pecado al través de los siglos sin fin.<br />
 Es incalculable para el espíritu humano el daño que ha producido la herejía de los tormentos eternos. La religión de la Biblia, llena de amor y de bondad, y que abunda en compasión, resulta empañada por la superstición y revestida de terror. Cuando consideramos con cuán falsos colores Satanás pintó el carácter de Dios, ¿podemos admirarnos de que se tema, y hasta se aborrezca a nuestro Creador misericordioso? Las ideas espantosas que respecto de Dios han sido propagadas por el mundo desde el púlpito, han hecho miles y hasta millones de escépticos e incrédulos.<br />
 La teoría de las penas eternas es una de las falsas doctrinas que constituyen el vino de las abominaciones de Babilonia, del cual ella da de beber a todas las naciones. (Apocalipsis 14:8; 17:2.) Es verdaderamente inexplicable que los ministros de Cristo hayan aceptado esta herejía y la hayan proclamado desde el púlpito. La recibieron de Roma, como de Roma también recibieron el falso día de reposo. Es cierto que dicha herejía ha sido enseñada por hombres piadosos y eminentes, pero la luz sobre este asunto no les había sido dada como a nosotros. Eran responsables tan sólo por la luz que brillaba en su tiempo; nosotros tenemos que responder por la que brilla en nuestros días. Si nos alejamos del testimonio de la Palabra de Dios y aceptamos falsas doctrinas porque nuestros padres las enseñaron, caemos bajo la condenación pronunciada contra Babilonia; estamos bebiendo del vino de sus abominaciones.<br />
 Muchos a quienes subleva la doctrina de los tormentos eternos se lanzan al error opuesto. Ven que las Santas Escrituras representan a Dios como un ser lleno de amor y compasión, y no pueden creer que haya de entregar sus criaturas a las llamas de un infierno eterno. Pero, como creen que el alma es de por sí inmortal, no ven otra alternativa que sacar la conclusión de que toda la humanidad será finalmente salvada. Muchos son los que consideran las amenazas de la Biblia como destinadas tan sólo a amedrentar a los hombres para que obedezcan y no como debiendo cumplirse literalmente. Así el pecador puede vivir en placeres egoístas, sin prestar atención alguna a lo que Dios exige de él, y esperar sin embargo que será recibido finalmente en su gracia. Semejante doctrina que así especula con la misericordia Divina, pero ignora su justicia, agrada al corazón carnal y alienta a los malos en su iniquidad.<br />
 Si fuese cierto que las almas de todos los hombres van directamente al cielo en la hora de la disolución, entonces bien podríamos anhelar la muerte antes que la vida. Esta creencia ha inducido a muchas personas a poner fin a su existencia. Cuando está uno anonadado por los cuidados, por las perplejidades y los desengaños, parece cosa fácil romper el delgado hilo de la vida y lanzarse hacia la bienaventuranza del mundo eterno.<br />
 Dios declara positivamente en su Palabra que castigará a los transgresores de su ley. Los que se lisonjean con la idea de que es demasiado misericordioso para ejecutar su justicia contra los pecadores, no tienen más que mirar a la cruz del Calvario La muerte del inmaculado Hijo de Dios testifica que “la paga del pecado es muerte,” que toda violación de la ley de Dios debe recibir su justa retribución. Cristo, que era sin pecado, se hizo pecado a causa del hombre. Cargó con la culpabilidad de la transgresión y sufrió tanto, cuando su Padre apartó su faz de él, que su corazón fue destrozado y su vida aniquilada. Hizo todos esos sacrificios a fin de redimir al pecador. De ningún otro modo habría podido el hombre libertarse de la penalidad del pecado. Y toda alma que se niegue a participar de la expiación conseguida a tal precio, debe cargar en su propia persona con la culpabilidad y con el castigo por la transgresión.<br />
 Consideremos lo que la Biblia enseña además respecto a los impíos y a los que no se han arrepentido, y a quienes los universalistas colocan en el cielo como santos y bienaventurados ángeles.<br />
 “Al que tuviere sed, le daré a beber de la fuente del agua de la vida de balde.” (Apocalipsis 21: 6, V.M.) Esta promesa es sólo para aquellos que tuvieren sed. Sólo aquellos que sienten la necesidad del agua de la vida y que la buscan a cualquier precio, la recibirán. “El que venciere heredará todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo.” (Vers. 7.) Aquí también, las condiciones están especificadas. Para heredar todas las cosas, debemos resistir al pecado y vencerlo.<br />
 El Señor declara por el profeta Isaías: “Decid al justo que le irá bien.” “¡Ay del impío! mal le irá porque según las obras de sus manos le será pagado.” (Isaías 3: 10, 11.) “Pero aunque el pecador haga mal cien veces -dice el sabio,- y con todo se le prolonguen los días, sin embargo yo ciertamente sé que les irá bien a los que temen a Dios, por lo mismo que temen delante de él. Al hombre malo empero no le irá bien.” (Eclesiastés 8: 12, 13, V.M.) Y San Pablo declara que el pecador se atesora “ira para el día de la ira de la manifestación del justo juicio de Dios; el cual pagará a cada uno conforme a sus obras;” “tribulación y angustia sobre toda persona humana que obra lo malo.” (Romanos 2: 5, 6, 9.)<br />
 “Ningún fornicario, ni persona impúdica, u hombre avaro, el cual es idólatra, tiene herencia alguna en el reino de Cristo y de Dios.” (Efesios 5: 5, V.M.) “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” (Hebreos 12: 14.) “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira.” (Apocalipsis 22: 14, 15.)<br />
 Dios ha hecho a los hombres una declaración respecto de su carácter y de su modo de proceder con el pecador: “¡Jehová, Jehová, Dios compasivo y clemente, lento en iras y grande en misericordia y en fidelidad; que usa de misericordia hasta la milésima generación; que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al rebelde!” (Éxodo 34: 6, 7, V.M.) “Destruirá a todos los inicuos.” “Los transgresores ¡todos a una serán destruidos; el porvenir de los malos será cortado!” (Salmos 115: 20; 37: 38, V.M.) El poder y la autoridad del gobierno de Dios serán empleados para vencer la rebelión; sin embargo, todas las manifestaciones de su justicia retributiva estarán perfectamente en armonía con el carácter de Dios, de un Dios misericordioso, paciente y benévolo.<br />
 Dios no fuerza la voluntad ni el juicio de nadie. No se complace en la obediencia servil. Quiere que las criaturas salidas de sus manos le amen porque es digno de amor. Quiere que le obedezcan porque aprecian debidamente su sabiduría, su justicia y su bondad. Y todos los que tienen justo concepto de estos atributos le amarán porque serán atraídos a él por la admiración de sus atributos.<br />
 Los principios de bondad, misericordia y amor enseñados y puestos en práctica por nuestro Salvador son fiel trasunto de la voluntad y del carácter de Dios. Cristo declaró que no enseñaba nada que no hubiese recibido de su Padre. Los principios del gobierno divino se armonizan perfectamente con el precepto del Salvador: “Amad a vuestros enemigos.” Dios ejecuta su justicia sobre los malos para el bien del universo, y hasta para el bien de aquellos sobre quienes recaen sus juicios. El quisiera hacerlos felices, si pudiera hacerlo de acuerdo con las leyes de su gobierno y la justicia de su carácter. Extiende hasta ellos las manifestaciones de su amor, les concede el conocimiento de su ley y los persigue con las ofertas de su misericordia; pero ellos desprecian su amor, invalidan su ley y rechazan su misericordia. Por más que reciben continuamente sus dones, deshonran al Dador; aborrecen a Dios porque saben que aborrece sus pecados. El Señor soporta mucho tiempo sus perversidades; pero la hora decisiva llegará al fin y entonces su suerte quedará resuelta. ¿Encadenará él entonces estos rebeldes a su lado? ¿Los obligará a hacer su voluntad?<br />
 Los que han escogido a Satanás por jefe, y que se han puesto bajo su poder, no están preparados para entrar en la presencia de Dios. El orgullo, el engaño, la impureza, la crueldad se han arraigado en sus caracteres. ¿Pueden entonces entrar en el cielo para morar eternamente con aquellos a quienes despreciaron y odiaron en la tierra? La verdad no agradará nunca al mentiroso; la mansedumbre no satisfará jamás a la vanidad y al orgullo; la pureza no puede ser aceptada por el disoluto; el amor desinteresado no tiene atractivo para el egoísta. ¿Qué goces podría ofrecer el cielo a los que están completamente absorbidos en los intereses egoístas de la tierra?<br />
 ¿Acaso podrían aquellos que han pasado su vida en rebelión contra Dios ser transportados de pronto al cielo y contemplar el alto y santo estado de perfección que allí se ve, donde toda alma rebosa de amor, todo semblante irradia alegría, la música arrobadora se eleva en acordes melodiosos en honor a Dios y al Cordero, y brotan raudales de luz del rostro de Aquel que está sentado en el trono e inundan a los redimidos? ¿Podrían acaso aquellos cuyos corazones están llenos de odio hacia Dios y a la verdad y a la santidad alternar con los ejércitos celestiales y unirse a sus cantos de alabanza? ¿Podrían soportar la gloria de Dios y del Cordero? -No, no; años de prueba les fueron concedidos para que pudiesen formar caracteres para el cielo; pero nunca se acostumbraron a amar lo que es puro; nunca aprendieron el lenguaje del cielo, y ya es demasiado tarde. Una vida de rebelión contra Dios los ha inhabilitado para el cielo. La pureza, la santidad y la paz que reinan allí serían para ellos un tormento; la gloria de Dios, un fuego consumidor. Ansiarían huir de aquel santo lugar. Desearían que la destrucción los cubriese de la faz de Aquel que murió para redimirlos. La suerte de los malos queda determinada por la propia elección de ellos. Su exclusión del cielo es un acto de su propia voluntad y un acto de justicia y misericordia por parte de Dios.<br />
 Del mismo modo que las aguas del diluvio, las llamas del gran día proclamarán el veredicto de Dios de que los malos son incurables. Ellos no tienen ninguna disposición para someterse a la autoridad divina. Han ejercitado su voluntad en la rebeldía; y cuando termine la vida será demasiado tarde para desviar la corriente de sus pensamientos en sentido opuesto, demasiado tarde para volverse de la transgresión hacia la obediencia, del odio hacia el amor.<br />
 Al perdonarle la vida a Caín el homicida, Dios dio al mundo un ejemplo de lo que sucedería si le fuese permitido al pecador seguir llevando una vida de iniquidad sin freno. La influencia de las enseñanzas y de la conducta de Caín arrastraron al pecado a multitudes de sus descendientes, hasta “que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” “Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.” (Génesis 6: 5, 11.)<br />
 Fue por misericordia para con el mundo por lo que Dios barrió los habitantes de él en tiempo de Noé. Fue también por misericordia por lo que destruyó a los habitantes corrompidos de Sodoma. Debido al poder engañador de Satanás, los obreros de iniquidad se granjean simpatía y admiración y arrastran a otros a la rebelión. Así sucedió en días de Caín y de Noé, como también en tiempo de Abraham y de Lot; y así sucede en nuestros días. Por misericordia para con el universo destruirá Dios finalmente a los que rechazan su gracia.<br />
 “Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6: 23.) Mientras la vida es la heredad de los justos, la muerte es la porción de los impíos. Moisés declaró a Israel: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal.” (Deuteronomio 30:15.) La muerte de la cual se habla en este pasaje no es aquella a la que fue condenado Adán, pues toda la humanidad sufre la penalidad de su transgresión. Es “la muerte segunda,” puesta en contraste con la vida eterna.<br />
 A consecuencia del pecado de Adán, la muerte pasó a toda la raza humana. Todos descienden igualmente a la tumba. Y debido a las disposiciones del plan de salvación, todos saldrán de los sepulcros. “Ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.” (Hechos 24: 15.) “Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.” (1 Corintios 15: 22.) Pero queda sentada una distinción entre las dos clases que serán resucitadas. “Todos los que están en los sepulcros oirán su voz [del Hijo del hombre]; y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron mal a resurrección de condenación.” (S. Juan 5: 28, 29.) Los que hayan sido “tenidos por dignos” de resucitar para la vida son llamados “dichosos y santos.” “Sobre los tales la segunda muerte no tiene poder.” (Apocalipsis 20: 6, V.M.) Pero los que no hayan asegurado para sí el perdón, por medio del arrepentimiento y de la fe, recibirán el castigo señalado a la transgresión: “la paga del pecado.” Sufrirán un castigo de duración e intensidad diversas “según sus obras,” pero que terminará finalmente en la segunda muerte. Como, en conformidad con su justicia y con su misericordia, Dios no puede salvar al pecador en sus pecados, le priva de la existencia misma que sus transgresiones tenían ya comprometida y de la que se ha mostrado indigno. Un escritor inspirado dice: “Pues de aquí a poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.” Y otro dice: “Serán como si no hubieran sido.” (Salmo 37: 10; Abdías 16.) Cubiertos de infamia, caerán en irreparable y eterno olvido.<br />
 Así se pondrá fin al pecado y a toda la desolación y las ruinas que de él procedieron. El salmista dice: “Reprendiste gentes, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre jamás. Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos.” (Salmo 9: 5, 6.) San Juan, al echar una mirada hacia la eternidad, oyó una antífona universal de alabanzas que no era interrumpida por ninguna disonancia. Oyó a todas las criaturas del cielo y de la tierra rindiendo gloria a Dios. (Apocalipsis 5:13.) No habrá entonces almas perdidas que blasfemen a Dios retorciéndose en tormentos sin fin, ni seres infortunados que desde el infierno unan sus gritos de espanto a los himnos de los elegidos.<br />
 En el error fundamental de la inmortalidad natural, descansa la doctrina del estado consciente de los muertos, doctrina que, como la de los tormentos eternos, está en pugna con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, con los dictados de la razón y con nuestros sentimientos de humanidad. Según la creencia popular, los redimidos en el cielo están al cabo de todo lo que pasa en la tierra, y especialmente de lo que les pasa a los amigos que dejaron atrás. ¿Pero cómo podría ser fuente de dicha para los muertos el tener conocimiento de las aflicciones y congojas de los vivos, el ver los pecados cometidos por aquellos a quienes aman y verlos sufrir todas las penas, desilusiones y angustias de la vida? ¿Cuánto podrían gozar de la bienaventuranza del cielo los que revolotean alrededor de sus amigos en la tierra? ¡Y cuán repulsiva es la creencia de que, apenas exhalado el último suspiro, el alma del impenitente es arrojada a las llamas del infierno! ¡En qué abismos de dolor no deben sumirse los que ven a sus amigos bajar a la tumba sin preparación para entrar en una eternidad de pecado y de dolor! Muchos han sido arrastrados a la locura por este horrible pensamiento que los atormentara. ¿Qué dicen las Sagradas Escrituras a este respecto? David declara que el hombre no es consciente en la muerte: “Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos.” (Salmo 146: 4.) Salomón da el mismo testimonio: “Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben.” “También su amor, y su odio y su envidia, feneció ya: ni tiene ya más parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol.” “Adonde tú vas no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.” (Eclesiastés 9: 5, 6, 10.)<br />
 Cuando, en respuesta a sus oraciones, la vida de Ezequías fue prolongada por quince años, el rey agradecido, tributó a Dios loores por su gran misericordia. En su canto de alabanza, dice por qué se alegraba: “No te ha de alabar el sepulcro; la muerte no te celebrará; ni esperarán en tu verdad los que bajan al hoyo. El viviente, el viviente sí, él te alabará, como yo, el día de hoy.” (Isaías 38: 18, 19, V.M.) La teología de moda presenta a los justos que fallecen como si estuvieran en el cielo gozando de la bienaventuranza y loando a Dios con lenguas inmortales, pero Ezequías no veía tan gloriosa perspectiva en la muerte. Sus palabras concuerdan con el testimonio del salmista: “Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?” (Salmo 6: 5.) “No son los muertos los que alaban a Jehová, ni todos los que bajan al silencio.” (Salmos 115: 17, V.M.)<br />
 En el día de Pentecostés, San Pedro declaró que el patriarca David “murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.” “Porque David no subió a los cielos.” (Hechos 2: 29, 34.) El hecho de que David permanecerá en el sepulcro hasta el día de la resurrección, prueba que los justos no van al cielo cuando mueren. Es sólo mediante la resurrección, y en virtud y como consecuencia de la resurrección de Cristo por lo cual David podrá finalmente sentarse a la diestra de Dios.<br />
 Y San Pablo dice: “Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos.” (1 Corintios 15: 16-18.) Si desde hace cuatro mil años los justos al morir hubiesen ido directamente al cielo, ¿cómo habría podido decir San Pablo que si no hay resurrección, “también los que durmieron en Cristo, son perdidos”? No habría necesidad de resurrección.<br />
 El mártir Tyndale, refiriéndose al estado de los muertos, declaró: “Confieso francamente que no estoy convencido de que ellos gocen ya de la plenitud de gloria en que se encuentran Dios y los ángeles elegidos. Ni es tampoco artículo de mi fe; pues si así fuera, entonces no puedo menos que ver que sería vana la predicación de la resurrección de la carne.” -Guillermo Tyndale, en el prólogo de su traducción del Nuevo Testamento, reimpreso en British Reformers-Tindal, Frith, Barnes, pág. 349.<br />
 Es un hecho incontestable que la esperanza de pasar al morir a la felicidad eterna ha llevado a un descuido general de la doctrina bíblica de la resurrección. Esta tendencia ha sido notada por el Dr. Adán Clarke, quien escribió: “¡La doctrina de la resurrección parece haber sido mirada por los cristianos como si tuviera una importancia mucho mayor que la que se le concede hoy! ¿Cómo es eso? Los apóstoles insistían siempre en ella y por medio de ella incitaban a los discípulos de Cristo a que fuesen diligentes, obedientes y de buen ánimo. Pero sus sucesores actuales casi nunca la mencionan. Tal la predicación de los apóstoles, y tal la fe de los primitivos cristianos; tal nuestra predicación y tal la fe de los que nos escuchan. No hay doctrina en la que el Evangelio insista más; y no hay doctrina que la predicación de nuestros días trate con mayor descuido.” -Commentary on the New Testament, tomo II, comentario general de 1 Corintios 15, pág. 3.<br />
 Y así siguieron las cosas hasta resultar en que la gloriosa verdad de la resurrección quedó casi completamente obscurecida y perdida de vista por el mundo cristiano. Es así que un escritor religioso autorizado, comentando las palabras de San Pablo en 1 Tesalonicenses 4:13-18, dice: “Para todos los fines prácticos de consuelo, la doctrina de la inmortalidad bienaventurada de los justos reemplaza para nosotros cualquier doctrina dudosa de la segunda venida del Señor. Cuando morimos es cuando el Señor viene a buscarnos. Eso es lo que tenemos que esperar y para lo que debemos estar precavidos. Los muertos ya han entrado en la gloria. Ellos no esperan el sonido de la trompeta para comparecer en juicio y entrar en la bienaventuranza.”<br />
 Pero cuando Jesús estaba a punto de dejar a sus discípulos, no les dijo que irían pronto a reunírsele. “Voy a prepararos el lugar -les dijo.- Y si yo fuere y os preparare el lugar, vendré otra vez, y os recibiré conmigo.” (S. Juan 14: 2, 3, V.M.) Y San Pablo nos dice además que “el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Y agrega: “Por tanto, consolaos los unos a los otros en estas palabras. (Tesalonicenses 4: 16-18.) ¡Cuán grande es el contraste entre estas palabras de consuelo y las del ministro universalista citadas anteriormente! Este último consolaba a los amigos en duelo con la seguridad de que por pecaminoso que hubiese sido el fallecido, apenas hubo exhalado su último suspiro, debió ser recibido entre los ángeles. San Pablo recuerda a sus hermanos la futura venida del Señor, cuando las losas de las tumbas serán rotas y “los muertos en Cristo” resucitarán para la vida eterna.<br />
 Antes de entrar en la mansión de los bienaventurados, todos deben ser examinados respecto a su vida; su carácter y sus actos deben ser revisados por Dios. Todos deben ser juzgados con arreglo a lo escrito en los libros y recompensados según hayan sido sus obras. Este juicio no se verifica en el momento de la muerte. Notad las palabras de San Pablo: “Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” (Hechos 17: 31.) El apóstol enseña aquí lisa y llanamente que cierto momento, entonces por venir, había sido fijado para el juicio del mundo.<br />
 San Judas se refiere a aquel mismo momento cuando dice: “A los ángeles que no guardaron su original estado, sino que dejaron su propia habitación, los ha guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas, hasta el juicio del gran día.” Y luego cita las palabras de Enoc: “¡He aquí que viene el Señor, con las huestes innumerables de sus santos ángeles, para ejecutar juicio sobre todos!” (S. Judas 6, 14, 15, V.M.) San Juan declara que vio “a los muertos, pequeños y grandes, estar en pie delante del trono; y abriéronse los libros; . . . y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los libros.” (Apocalipsis 20: 12, V.M.)<br />
 Pero si los muertos están ya gozando de la bienaventuranza del cielo o están retorciéndose en las llamas del infierno, ¿qué necesidad hay de un juicio venidero? Las enseñanzas de la Palabra de Dios respecto a estos importantes puntos no son obscuras ni contradictorias; una inteligencia mediana puede entenderlas. ¿Pero qué espíritu imparcial puede encontrar sabiduría o justicia en la teoría corriente? ¿Recibirán acaso los justos después del examen de sus vidas en el día del juicio, esta alabanza: “¡muy bien, siervo bueno y fiel, . . . entra en el gozo de tu Señor!” cuando ya habrán estado habitando con él tal vez durante siglos? ¿Se sacará a los malos del lugar de tormento para hacerles oír la siguiente sentencia del juez de toda la tierra: “¡Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno!”? (S. Mateo 25: 21, 41, V.M.) ¡Burla solemne! ¡Vergonzosa ofensa Inferida a la sabiduría y justicia de Dios!<br />
 La teoría de la inmortalidad del alma fue una de aquellas falsas doctrinas que Roma recibió del paganismo para incorporarla en el cristianismo. Martín Lutero la clasificó entre “las fábulas monstruosas que forman parte del estercolero romano” de las decretales. (E. Petavel, Le Probleme de l’Immortalité, tomo 2, pág. 77.) Comentando las palabras de Salomón, en el Eclesiastés, de que los muertos no saben nada, el reformador dice: “Otra prueba de que los muertos son … insensibles…. Salomón piensa que los muertos están dormidos y no sienten absolutamente nada. Pues los muertos descansan, sin contar ni los días ni los años; pero cuando se despierten les parecerá como si apenas hubiesen dormido un momento.” -Lutero, Exposition of Solomon’s Book Called Ecclesiastes, pág. 152.<br />
 En ningún pasaje de las Santas Escrituras se encuentra declaración alguna de que los justos reciban su recompensa y los malos su castigo en el momento de la muerte. Los patriarcas y los profetas no dieron tal seguridad. Cristo y sus apóstoles no la mencionaron siquiera. La Biblia enseña a las claras que los muertos no van inmediatamente al cielo. Se les representa como si estuvieran durmiendo hasta el día de la resurrección. (1 Tesalonicenses 4:14; Job 14:10-12.) El día mismo en que se corta el cordón de plata y se quiebra el tazón de oro (Eclesiastés 12:6), perecen los pensamientos de los hombres. Los que bajan a la tumba permanecen en el silencio. Nada saben de lo que se hace bajo el sol. (Job 14:21.) ¡Descanso bendito para los exhaustos justos! Largo o corto, el tiempo no les parecerá más que un momento. Duermen hasta que la trompeta de Dios los despierte para entrar en una gloriosa inmortalidad. “Porque sonará la trompeta, y los muertos resucitarán incorruptibles…. Porque es necesario que este cuerpo corruptible se revista de incorrupción, y que este cuerpo mortal se revista de inmortalidad. Y cuando este cuerpo corruptible se haya revestido de incorrupción, y este cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, entonces será verificado el dicho que está escrito: ¡Tragada ha sido la muerte victoriosamente!” (1 Corintios 15: 52-54, V.M.) En el momento en que sean despertados de su profundo sueño, reanudarán el curso de sus pensamientos interrumpidos por la muerte. La última sensación fue la angustia de la muerte. El último pensamiento era el de que caían bajo el poder del sepulcro. Cuando se levanten de la tumba, su primer alegre pensamiento se expresará en el hermoso grito de triunfo: “¿Dónde está, oh Muerte, tu aguijón? ¿Dónde está, oh Sepulcro, tu victoria?” (Vers. 55.)</p>
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		<title>Comment on Dr. Azzacov&#8230; CIENTIFICOS COMPRUEBAN QUE EL INFIERNO EXISTE by pedro</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2007/10/09/dr-azzacov-cientificos-comprueban-que-el-infierno-existe/#comment-18488</link>
		<dc:creator><![CDATA[pedro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 20:54:24 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La Muerte puede que sea el tema peor entendido en el mundo hoy. Para muchos está envuelto en misterio y evoca sentimientos de temor, incertidumbre e incluso desesperación. Otros creen que sus seres amados que han muerto, en realidad no han muerto, sino que viven en otros lugares bajo diferentes condiciones. La mayoría de las religiones del mundo enseñan que los muertos se transforman en espíritus. ¿Importa esto? Sí, muchísimo. Es que las personas que malentienden el tema de la muerte casi seguramente serán engañadas por Satanás en otros temas. Debemos estar seguros tocantes a este asunto. Este Estudio revelará lo que Dios dice sobre este tema, porque lo que él dice es lo que importa.
 
1. En primer lugar, ¿cómo hemos llegado aquí?
“Entonces Jehová formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7).
 
Respuesta: Dios nos formó del polvo en el comienzo.
 2. ¿Qué ocurre cuando una persona muere?
 Entonces “el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7).
 
Respuesta: El polvo se convierte en polvo de nuevo y el espíritu va de vuelta a Dios que lo dio. El espíritu de toda persona, buena o mala, que muere regresa a Dios a su muerte.
 Tanto los espíritus de los justos como los de los impíos regresan a Dios. Sus cuerpos regresan al polvo.
 
3. ¿Qué cosa es el “espíritu” que regresa a Dios en ocasión de la muerte?
“El cuerpo sin espíritu [aliento de vida] está muerto” (Santiago 2:26). “Que todo el tiempo… haya hálito de Dios en mis en mis narices” (Job 27:3).
 
Respuesta: El espíritu que vuelve a Dios en ocasión de la muerte es hálito o aliento de vida. En ninguna parte del libro de Dios al “espíritu” se le atribuye vida, sabiduría o sentimiento después que la persona muere. No es más que el “aliento de vida”.
No hay nada misterioso acerca del espíritu que regresa a Dios a la muerte. Es el aliento de vida. 

4. ¿Qué es un “alma”?
“Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente” (Génesis 2:7, Edición Reina – Valera Antigua).
 
Cuerpo (Polvo) + Soplo (Espíritu) = Alma viviente. (1 corintios 15: 45)
 
Respuesta: Un alma es un ser vivo. Un alma es siempre la combinación de dos cosas: el cuerpo más el aliento. El alma no puede existir a menos que el cuerpo y el aliento se combinen. De manera que la Palabra de Dios enseña que nosotros somos alma.
 
5. ¿Mueren las almas?
“El alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:20). “Y toda alma viviente fue muerta en el mar” (Apocalipsis 16:3, Edición Reina-Valera Antigua).
 
Respuesta: De manera que, según la Palabra de Dios, ¡las almas sí mueren! El hombre es mortal. (Véase Job 4:17). Sólo Dios es inmortal (1 Timoteo 6:15-16). El concepto de un alma inmortal va en contra de la Biblia que enseña que las almas mueren.
 
Cuerpo (Polvo) – Soplo (Espíritu) = Muerte (No hay alma)
 
6. ¿Van al cielo las personas buenas cuando mueren?
“Todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y… saldrán” (S. Juan 5:28-29). “David, murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy… Porque David no subió a los cielos” (Hechos 2:29, 34). “Si yo espero, el Seol [el sepulcro] es mi casa” (Job 17:13).
 
Respuesta: No, la gente no va ni al cielo ni al infierno cuando muere. Va a la tumba para esperar el día de la resurrección.
 
7. ¿Cuánto sabe uno o comprende después de la muerte?
“Los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol”. “En el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:5-6, 10). “No alabarán los muertos a JAH” (Salmo 115:17).
 
Respuesta: Dios dice que los muertos no saben nada en absoluto.
 
8. ¿Pero no pueden los muertos comunicarse con los vivos, y no están ellos conscientes de lo que están haciendo los vivos?
“Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán, ni se levantarán de su sueño”. “Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá; o serán humillados, y no entenderá de ello” (Job 14:12, 21). “Nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol” (Eclesiastés 9:6).
 
Respuesta: No. Los muertos no pueden hacer contacto con los que viven, ni tienen idea alguna de lo que hacen los vivos. Están muertos. Sus pensamientos han perecido. (Véase Salmo 146:4.)
 Aunque millones lo creen posible, los muertos no pueden comunicarse con los vivos.
 
9. Jesús se refirió al estado de los muertos como un sueño (S. Juan 11:11-14). ¿Por cuánto tiempo dormirán ellos?
“Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán” (Job 14:12). “El día del Señor vendrá…en el cual los cielos pasarán” (2 Pedro 3:10).
 
Respuesta: Los muertos dormirán hasta el gran día del Señor al fin del mundo. Durante la muerte, los humanos están absolutamente inconscientes, carentes de toda actividad o conocimiento.
 Jesús le llama “sueño” a la muerte. Es un estado de inconsciencia total.
 10. ¿Qué pasa con los justos muertos en ocasión de la segunda venida de Cristo?
“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón (recompensa) conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apocalipsis 22:12). “El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero… y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17). “Todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos… Se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles… Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (1 Corintios 15:51-53).
 Respuesta: Serán recompensados. Serán resucitados, se les dará un cuerpo inmortal y serán arrebatados para recibir al Señor en el aire. La resurrección no tendría sentido si las personas fueran al cielo cuando mueren.
 11. ¿Cuál fue la primera mentira?
“Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis” (Génesis 3:4). “La serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás” (Apocalipsis 12:9).
 
Respuesta: Satanás le dijo a Eva que el pecado no resultaría en la muerte. “No moriréis”.
La primera mentira del diablo a Eva fue “no morirás”; una declaración totalmente contraria a todas las Escrituras.
 
12. ¿Por qué le mintió el diablo a Eva acerca de la muerte? ¿Será que este tema es más importante de lo que se piensa?
 Respuesta: Es una de las principales piedras del ángulo del reino del diablo. El ha obrado grandes milagros a través de los siglos por medio de las personas que pretenden recibir su poder de los muertos. (Ejemplos: Magos de Egipto, Éxodo 7:11; La mujer de Endor, 1 Samuel 28: 3-25; Brujos, Daniel 2:2; Una muchacha adivina, Hechos 16:16-18)
 Una advertencia solemne
 En estos últimos días Satanás nuevamente usará hechicería — como en los días de Daniel — para engañar al mundo (Apocalipsis 18:23). La hechicería es una agencia sobrenatural que pretende recibir su poder y sabiduría de los espíritus de los muertos.
– Haciéndose pasar por discípulos de Jesús.
– Haciéndose piadosos seres queridos que han muerto, santos clérigos que ahora descansan en el sepulcro, profetas bíblicos, o incluso los apóstoles o discípulos de Cristo (2 Corintios 11:13), Satanás y sus ángeles engañarán a millones. Aquellos que creen que los muertos están vivos, de la forma que sea, seguramente serán engañados.
 Aquellos que creen que los muertos están vivos se convierten en blanco fácil para los engaños del diablo.
 13. ¿Obran realmente milagros los demonios?
“Son espíritus de demonios, que hacen señales” (Apocalipsis 16:14). “Se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (S. Mateo 24:24).
 
Respuesta: Sí, con toda seguridad, los demonios hacen grandes milagros. (Apocalipsis 13:13-14) Los obreros del diablo aparecen como “apóstoles de Cristo” y “ministros de justicia” (2 Corintios 11:13 -15) y lo que es más sorprendente, Satanás se hará pasar por Cristo mismo (S. Mateo 24:23-24). Todos creerán que “Cristo” y sus ángeles buscan producir un reavivamiento de todo el mundo. La impresión será tan espiritual y sobrenatural que sólo los escogidos de Dios no serán engañados.
 No todos los milagros provienen de Dios, porque los demonios también hacen milagros.
 14. ¿Por qué no serán engañados los hijos de Dios?
“Recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).
 
Respuesta: Los hijos de Dios sabrán, debido a su ferviente estudio del libro de Dios, que los muertos están muertos, y no vivos. Por lo tanto rechazarán a todos los obradores de milagros y maestros que pretendan recibir conocimiento especial o pretendan hacer milagros debido a su relación con los espíritus de los muertos. El pueblo de Dios rechazará igualmente como peligrosa y falsa toda enseñanza que pretenda que los muertos viven en alguna forma o en alguna parte.
 Los elegidos no serán engañados, porque rechazarán con firmeza todo lo que es contrario a las Escrituras.
 
15. En los días de Moisés, ¿qué fue lo que Dios ordenó que se hiciera con las personas que enseñaban que los muertos estaban vivos?
“El hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados” (Levítico 20:27) (Deuteronomio 18: 10 – 12).
 
Respuesta: Dios insistió en que los brujos y otros que pretendieran ponerse en contacto con los muertos fueran muertos por apedreamiento. Esto muestra cuán repulsiva es para Dios esta enseñanza.
 En los días de Moisés, las personas que pretendían tener poder para comunicarse con los muertos eran apedreadas hasta la muerte.
 
16. ¿Morirán de nuevo alguna vez los justos resucitados cuando venga Cristo?
“Los que fueren tenidos por dignos de alcanzar… la resurrección de entre los muertos,… no pueden ya más morir” (S. Lucas 20:35-36). “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).
 
Respuesta: ¡No! La muerte, el dolor, la tragedia y el llanto nunca entrarán en el nuevo reino de Dios.
 Nadie morirá en el nuevo reino de Dios. La muerte cesará cuando Satanás sea destruido.
 
17. La creencia en la reencarnación se está expandiendo rápidamente en la actualidad. ¿Es bíblica esta enseñanza?
“Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben,… y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol” (Eclesiastés 9:5-6).
 
Respuesta: Casi la mitad de las personas sobre la tierra creen en la reencarnación—la creencia de que el alma nunca muere sino que renace continuamente en un tipo diferente de cuerpo con cada nueva generación. Esta creencia, sin embargo, es contraria a las Escrituras.
 
La Biblia dice:
 Después de la muerte, la persona se vuelve al polvo (Salmo 104:29), nada sabe (Eclesiastés 9:5 -6), no vive más (2 Reyes 20:1), espera en la tumba (Job 17:13), y no permanece (Job 14:1-2).
 La invención de Satanás:
 Aprendimos en las preguntas 11 y 12 que Satanás inventó la enseñanza de que los muertos están vivos. La reencarnación, la canalización, la comunicación con espíritus, la adoración de espíritus, y el “alma inmortal”, son todas invenciones de Satanás, con un propósito: convencer a la gente de que cuando uno muere en realidad no muere. Cuando las personas creen que los muertos están vivos, “espíritus de demonios, que hacen señales” (Apocalipsis 16:14) y que se hacen pasar por espíritus de los muertos, serán casi siempre capaces de engañarlos y llevarlos por senderos errados (S. Mateo 24:24).
 La reencarnación es imposible porque Dios dice que todos los que han muerto, juntamente los buenos y los malos, están en sus tumbas
 Aquellos que insisten en conseguir el apoyo de las Escrituras para todas las doctrinas, no serán engañados por Satanás.
 REPUESTAS A OTRAS PREGUNTAS
 
1. ¿No fue al paraíso el ladrón crucificado con Cristo el mismo día en que murió?
 RESPUESTA: No. De hecho, el domingo de mañana Cristo le dijo a María: “Aún no he subido a mi Padre” (S. Juan 20:17). Esto demuestra que Cristo no fue al cielo en ocasión de su muerte. Las palabras originales griegas del pasaje dicen textualmente, “Y dijo a él Jesús: De cierto te digo a ti hoy conmigo estarás en el paraíso” (S. Lucas 23:43).
 Siendo que en el texto original no había puntuación, éste admite, además de la traducción que aparece en nuestras Biblias comunes, esta otra: “De cierto te digo hoy: Conmigo estarás en el paraíso”. Esta versión está en perfecto acuerdo con la declaración de Cristo de que el domingo no había subido a su Padre todavía. El reino de Cristo será establecido a su segunda venida (S. Mateo 25:31), y todos los justos de todos los tiempos entrarán en él entonces (1 Tesalonicenses 4:15-17) y no en ocasión de la muerte.
 
2 ¿No habla la Biblia acerca del alma “inmortal”?
RESPUESTA: No. Ni siquiera se menciona semejante cosa en la Biblia. La palabra “inmortal” se encuentra una sola vez en la Biblia, y ocurre en referencia a Dios (1 Timoteo 1:17).
 
3 En ocasión de la muerte el cuerpo vuelve al polvo, y el espíritu (o aliento) vuelve a Dios… ¿Pero a dónde va el alma?
 RESPUESTA: No va a ninguna parte. Sencillamente deja de existir. Dos cosas necesitan combinarse para hacer un alma: el cuerpo y el aliento. Cuando el aliento se va, el alma deja de existir porque es una combinación de dos cosas. Cuando usted apaga la luz, ¿a dónde va la luz? No va a ninguna parte. Sencillamente deja de existir. Dos cosas deben combinarse para hacer una luz: el bulbo o foco y la electricidad. Sin esa combinación la luz es imposible. Eso es lo que ocurre con el alma. A menos que se combinen o reúnan el cuerpo y el aliento, no puede haber alma. Alma es sinónimo de persona viva. No existe tal cosa como alma sin cuerpo.
 
4 ¿Alguna vez la palabra “alma” significa otra cosa que “ser vivo”?
RESPUESTA: Sí. También puede significar (1) la vida misma, (2) el intelecto o la mente. No importa qué cosa signifique, el alma continúa siendo la combinación de dos cosas, cuerpo y aliento, y deja de existir en ocasión de la muerte.
 
5 Explique S. Juan 11:26: “Todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”.
RESPUESTA: Esto se refiere no a la primera muerte por la cual pasan todos los hombres (Hebreos 9:27) sino a la segunda muerte que morirán los impíos y de la cual no habrá resurrección (Apocalipsis 2:11; 21:8).
 
6 S. Mateo 10: 28 dice: “No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar”. ¿No prueba esto que el alma no muere?
 RESPUESTA: No. Por el contrario. La última parte del mismo versículo prueba que las almas no son inmortales. Dice: “Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. La palabra “alma” aquí significa vida y se refiere a la vida eterna, la cual es un don (Romanos 6:23). Este don será dado a los justos en el día final (S. Juan 6:54). Nadie puede quitarles la vida eterna que Dios les otorga. (Véase S. Lucas 12:4-5.)
 7 ¿No dice 1 Pedro 4:6 que el Evangelio fue predicado a los muertos?
 RESPUESTA: No. Dice que el Evangelio “fue” predicado a los muertos. Están muertos ahora, pero el Evangelio les “fue” predicado a ellos mientras todavía vivían.
 
8 ¿Cómo es eso de que las almas que clamaban (bajo el altar) en Apocalipsis 6:9-10? ¿No muestra esto que las almas no mueren?
 RESPUESTA: No. Este clamor de las almas era figurado como lo fue el clamor de la sangre de Abel (Génesis 4:10). La palabra “alma” aquí significa gente, personas (seres vivos) que habían sido muertos por su fe. Por cierto que nadie cree que las almas que mueren yacen literalmente debajo del altar, ni nadie cree que los justos ruegan a Dios que castigue a sus enemigos. Más bien, los justos piden misericordia para sus enemigos como lo hizo Cristo sobre la cruz (S. Lucas 23:34).
 
9 ¿No dice la Biblia que Cristo fue y predicó a almas perdidas entre su crucifixión y su resurrección?
 RESPUESTA: No. El pasaje bíblico en cuestión es 1 Pedro 3:18-20. La predicación fue hecha “por el Espíritu” (vers. 18). La predicación fue hecha en los días de Noé, y a personas que entonces estaban vivas (vers. 19-20). Los “espíritus encarcelados” son personas cuyas vidas se hallan en la cárcel de Satanás. (Véase Salmo 142:7; Isaías 42:6-7; Isaías 61:1; S. Lucas 4:18.)
 
Y por último en este link existe algo muy interesante para analísar, con ánimo de aprender.
http://redadvenir.org/profecia_veith]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La Muerte puede que sea el tema peor entendido en el mundo hoy. Para muchos está envuelto en misterio y evoca sentimientos de temor, incertidumbre e incluso desesperación. Otros creen que sus seres amados que han muerto, en realidad no han muerto, sino que viven en otros lugares bajo diferentes condiciones. La mayoría de las religiones del mundo enseñan que los muertos se transforman en espíritus. ¿Importa esto? Sí, muchísimo. Es que las personas que malentienden el tema de la muerte casi seguramente serán engañadas por Satanás en otros temas. Debemos estar seguros tocantes a este asunto. Este Estudio revelará lo que Dios dice sobre este tema, porque lo que él dice es lo que importa.</p>
<p>1. En primer lugar, ¿cómo hemos llegado aquí?<br />
“Entonces Jehová formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7).</p>
<p>Respuesta: Dios nos formó del polvo en el comienzo.<br />
 2. ¿Qué ocurre cuando una persona muere?<br />
 Entonces “el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7).</p>
<p>Respuesta: El polvo se convierte en polvo de nuevo y el espíritu va de vuelta a Dios que lo dio. El espíritu de toda persona, buena o mala, que muere regresa a Dios a su muerte.<br />
 Tanto los espíritus de los justos como los de los impíos regresan a Dios. Sus cuerpos regresan al polvo.</p>
<p>3. ¿Qué cosa es el “espíritu” que regresa a Dios en ocasión de la muerte?<br />
“El cuerpo sin espíritu [aliento de vida] está muerto” (Santiago 2:26). “Que todo el tiempo… haya hálito de Dios en mis en mis narices” (Job 27:3).</p>
<p>Respuesta: El espíritu que vuelve a Dios en ocasión de la muerte es hálito o aliento de vida. En ninguna parte del libro de Dios al “espíritu” se le atribuye vida, sabiduría o sentimiento después que la persona muere. No es más que el “aliento de vida”.<br />
No hay nada misterioso acerca del espíritu que regresa a Dios a la muerte. Es el aliento de vida. </p>
<p>4. ¿Qué es un “alma”?<br />
“Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente” (Génesis 2:7, Edición Reina – Valera Antigua).</p>
<p>Cuerpo (Polvo) + Soplo (Espíritu) = Alma viviente. (1 corintios 15: 45)</p>
<p>Respuesta: Un alma es un ser vivo. Un alma es siempre la combinación de dos cosas: el cuerpo más el aliento. El alma no puede existir a menos que el cuerpo y el aliento se combinen. De manera que la Palabra de Dios enseña que nosotros somos alma.</p>
<p>5. ¿Mueren las almas?<br />
“El alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:20). “Y toda alma viviente fue muerta en el mar” (Apocalipsis 16:3, Edición Reina-Valera Antigua).</p>
<p>Respuesta: De manera que, según la Palabra de Dios, ¡las almas sí mueren! El hombre es mortal. (Véase Job 4:17). Sólo Dios es inmortal (1 Timoteo 6:15-16). El concepto de un alma inmortal va en contra de la Biblia que enseña que las almas mueren.</p>
<p>Cuerpo (Polvo) – Soplo (Espíritu) = Muerte (No hay alma)</p>
<p>6. ¿Van al cielo las personas buenas cuando mueren?<br />
“Todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y… saldrán” (S. Juan 5:28-29). “David, murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy… Porque David no subió a los cielos” (Hechos 2:29, 34). “Si yo espero, el Seol [el sepulcro] es mi casa” (Job 17:13).</p>
<p>Respuesta: No, la gente no va ni al cielo ni al infierno cuando muere. Va a la tumba para esperar el día de la resurrección.</p>
<p>7. ¿Cuánto sabe uno o comprende después de la muerte?<br />
“Los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol”. “En el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:5-6, 10). “No alabarán los muertos a JAH” (Salmo 115:17).</p>
<p>Respuesta: Dios dice que los muertos no saben nada en absoluto.</p>
<p>8. ¿Pero no pueden los muertos comunicarse con los vivos, y no están ellos conscientes de lo que están haciendo los vivos?<br />
“Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán, ni se levantarán de su sueño”. “Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá; o serán humillados, y no entenderá de ello” (Job 14:12, 21). “Nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol” (Eclesiastés 9:6).</p>
<p>Respuesta: No. Los muertos no pueden hacer contacto con los que viven, ni tienen idea alguna de lo que hacen los vivos. Están muertos. Sus pensamientos han perecido. (Véase Salmo 146:4.)<br />
 Aunque millones lo creen posible, los muertos no pueden comunicarse con los vivos.</p>
<p>9. Jesús se refirió al estado de los muertos como un sueño (S. Juan 11:11-14). ¿Por cuánto tiempo dormirán ellos?<br />
“Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán” (Job 14:12). “El día del Señor vendrá…en el cual los cielos pasarán” (2 Pedro 3:10).</p>
<p>Respuesta: Los muertos dormirán hasta el gran día del Señor al fin del mundo. Durante la muerte, los humanos están absolutamente inconscientes, carentes de toda actividad o conocimiento.<br />
 Jesús le llama “sueño” a la muerte. Es un estado de inconsciencia total.<br />
 10. ¿Qué pasa con los justos muertos en ocasión de la segunda venida de Cristo?<br />
“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón (recompensa) conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apocalipsis 22:12). “El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero… y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17). “Todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos… Se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles… Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (1 Corintios 15:51-53).<br />
 Respuesta: Serán recompensados. Serán resucitados, se les dará un cuerpo inmortal y serán arrebatados para recibir al Señor en el aire. La resurrección no tendría sentido si las personas fueran al cielo cuando mueren.<br />
 11. ¿Cuál fue la primera mentira?<br />
“Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis” (Génesis 3:4). “La serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás” (Apocalipsis 12:9).</p>
<p>Respuesta: Satanás le dijo a Eva que el pecado no resultaría en la muerte. “No moriréis”.<br />
La primera mentira del diablo a Eva fue “no morirás”; una declaración totalmente contraria a todas las Escrituras.</p>
<p>12. ¿Por qué le mintió el diablo a Eva acerca de la muerte? ¿Será que este tema es más importante de lo que se piensa?<br />
 Respuesta: Es una de las principales piedras del ángulo del reino del diablo. El ha obrado grandes milagros a través de los siglos por medio de las personas que pretenden recibir su poder de los muertos. (Ejemplos: Magos de Egipto, Éxodo 7:11; La mujer de Endor, 1 Samuel 28: 3-25; Brujos, Daniel 2:2; Una muchacha adivina, Hechos 16:16-18)<br />
 Una advertencia solemne<br />
 En estos últimos días Satanás nuevamente usará hechicería — como en los días de Daniel — para engañar al mundo (Apocalipsis 18:23). La hechicería es una agencia sobrenatural que pretende recibir su poder y sabiduría de los espíritus de los muertos.<br />
– Haciéndose pasar por discípulos de Jesús.<br />
– Haciéndose piadosos seres queridos que han muerto, santos clérigos que ahora descansan en el sepulcro, profetas bíblicos, o incluso los apóstoles o discípulos de Cristo (2 Corintios 11:13), Satanás y sus ángeles engañarán a millones. Aquellos que creen que los muertos están vivos, de la forma que sea, seguramente serán engañados.<br />
 Aquellos que creen que los muertos están vivos se convierten en blanco fácil para los engaños del diablo.<br />
 13. ¿Obran realmente milagros los demonios?<br />
“Son espíritus de demonios, que hacen señales” (Apocalipsis 16:14). “Se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (S. Mateo 24:24).</p>
<p>Respuesta: Sí, con toda seguridad, los demonios hacen grandes milagros. (Apocalipsis 13:13-14) Los obreros del diablo aparecen como “apóstoles de Cristo” y “ministros de justicia” (2 Corintios 11:13 -15) y lo que es más sorprendente, Satanás se hará pasar por Cristo mismo (S. Mateo 24:23-24). Todos creerán que “Cristo” y sus ángeles buscan producir un reavivamiento de todo el mundo. La impresión será tan espiritual y sobrenatural que sólo los escogidos de Dios no serán engañados.<br />
 No todos los milagros provienen de Dios, porque los demonios también hacen milagros.<br />
 14. ¿Por qué no serán engañados los hijos de Dios?<br />
“Recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).</p>
<p>Respuesta: Los hijos de Dios sabrán, debido a su ferviente estudio del libro de Dios, que los muertos están muertos, y no vivos. Por lo tanto rechazarán a todos los obradores de milagros y maestros que pretendan recibir conocimiento especial o pretendan hacer milagros debido a su relación con los espíritus de los muertos. El pueblo de Dios rechazará igualmente como peligrosa y falsa toda enseñanza que pretenda que los muertos viven en alguna forma o en alguna parte.<br />
 Los elegidos no serán engañados, porque rechazarán con firmeza todo lo que es contrario a las Escrituras.</p>
<p>15. En los días de Moisés, ¿qué fue lo que Dios ordenó que se hiciera con las personas que enseñaban que los muertos estaban vivos?<br />
“El hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados” (Levítico 20:27) (Deuteronomio 18: 10 – 12).</p>
<p>Respuesta: Dios insistió en que los brujos y otros que pretendieran ponerse en contacto con los muertos fueran muertos por apedreamiento. Esto muestra cuán repulsiva es para Dios esta enseñanza.<br />
 En los días de Moisés, las personas que pretendían tener poder para comunicarse con los muertos eran apedreadas hasta la muerte.</p>
<p>16. ¿Morirán de nuevo alguna vez los justos resucitados cuando venga Cristo?<br />
“Los que fueren tenidos por dignos de alcanzar… la resurrección de entre los muertos,… no pueden ya más morir” (S. Lucas 20:35-36). “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).</p>
<p>Respuesta: ¡No! La muerte, el dolor, la tragedia y el llanto nunca entrarán en el nuevo reino de Dios.<br />
 Nadie morirá en el nuevo reino de Dios. La muerte cesará cuando Satanás sea destruido.</p>
<p>17. La creencia en la reencarnación se está expandiendo rápidamente en la actualidad. ¿Es bíblica esta enseñanza?<br />
“Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben,… y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol” (Eclesiastés 9:5-6).</p>
<p>Respuesta: Casi la mitad de las personas sobre la tierra creen en la reencarnación—la creencia de que el alma nunca muere sino que renace continuamente en un tipo diferente de cuerpo con cada nueva generación. Esta creencia, sin embargo, es contraria a las Escrituras.</p>
<p>La Biblia dice:<br />
 Después de la muerte, la persona se vuelve al polvo (Salmo 104:29), nada sabe (Eclesiastés 9:5 -6), no vive más (2 Reyes 20:1), espera en la tumba (Job 17:13), y no permanece (Job 14:1-2).<br />
 La invención de Satanás:<br />
 Aprendimos en las preguntas 11 y 12 que Satanás inventó la enseñanza de que los muertos están vivos. La reencarnación, la canalización, la comunicación con espíritus, la adoración de espíritus, y el “alma inmortal”, son todas invenciones de Satanás, con un propósito: convencer a la gente de que cuando uno muere en realidad no muere. Cuando las personas creen que los muertos están vivos, “espíritus de demonios, que hacen señales” (Apocalipsis 16:14) y que se hacen pasar por espíritus de los muertos, serán casi siempre capaces de engañarlos y llevarlos por senderos errados (S. Mateo 24:24).<br />
 La reencarnación es imposible porque Dios dice que todos los que han muerto, juntamente los buenos y los malos, están en sus tumbas<br />
 Aquellos que insisten en conseguir el apoyo de las Escrituras para todas las doctrinas, no serán engañados por Satanás.<br />
 REPUESTAS A OTRAS PREGUNTAS</p>
<p>1. ¿No fue al paraíso el ladrón crucificado con Cristo el mismo día en que murió?<br />
 RESPUESTA: No. De hecho, el domingo de mañana Cristo le dijo a María: “Aún no he subido a mi Padre” (S. Juan 20:17). Esto demuestra que Cristo no fue al cielo en ocasión de su muerte. Las palabras originales griegas del pasaje dicen textualmente, “Y dijo a él Jesús: De cierto te digo a ti hoy conmigo estarás en el paraíso” (S. Lucas 23:43).<br />
 Siendo que en el texto original no había puntuación, éste admite, además de la traducción que aparece en nuestras Biblias comunes, esta otra: “De cierto te digo hoy: Conmigo estarás en el paraíso”. Esta versión está en perfecto acuerdo con la declaración de Cristo de que el domingo no había subido a su Padre todavía. El reino de Cristo será establecido a su segunda venida (S. Mateo 25:31), y todos los justos de todos los tiempos entrarán en él entonces (1 Tesalonicenses 4:15-17) y no en ocasión de la muerte.</p>
<p>2 ¿No habla la Biblia acerca del alma “inmortal”?<br />
RESPUESTA: No. Ni siquiera se menciona semejante cosa en la Biblia. La palabra “inmortal” se encuentra una sola vez en la Biblia, y ocurre en referencia a Dios (1 Timoteo 1:17).</p>
<p>3 En ocasión de la muerte el cuerpo vuelve al polvo, y el espíritu (o aliento) vuelve a Dios… ¿Pero a dónde va el alma?<br />
 RESPUESTA: No va a ninguna parte. Sencillamente deja de existir. Dos cosas necesitan combinarse para hacer un alma: el cuerpo y el aliento. Cuando el aliento se va, el alma deja de existir porque es una combinación de dos cosas. Cuando usted apaga la luz, ¿a dónde va la luz? No va a ninguna parte. Sencillamente deja de existir. Dos cosas deben combinarse para hacer una luz: el bulbo o foco y la electricidad. Sin esa combinación la luz es imposible. Eso es lo que ocurre con el alma. A menos que se combinen o reúnan el cuerpo y el aliento, no puede haber alma. Alma es sinónimo de persona viva. No existe tal cosa como alma sin cuerpo.</p>
<p>4 ¿Alguna vez la palabra “alma” significa otra cosa que “ser vivo”?<br />
RESPUESTA: Sí. También puede significar (1) la vida misma, (2) el intelecto o la mente. No importa qué cosa signifique, el alma continúa siendo la combinación de dos cosas, cuerpo y aliento, y deja de existir en ocasión de la muerte.</p>
<p>5 Explique S. Juan 11:26: “Todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”.<br />
RESPUESTA: Esto se refiere no a la primera muerte por la cual pasan todos los hombres (Hebreos 9:27) sino a la segunda muerte que morirán los impíos y de la cual no habrá resurrección (Apocalipsis 2:11; 21:8).</p>
<p>6 S. Mateo 10: 28 dice: “No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar”. ¿No prueba esto que el alma no muere?<br />
 RESPUESTA: No. Por el contrario. La última parte del mismo versículo prueba que las almas no son inmortales. Dice: “Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. La palabra “alma” aquí significa vida y se refiere a la vida eterna, la cual es un don (Romanos 6:23). Este don será dado a los justos en el día final (S. Juan 6:54). Nadie puede quitarles la vida eterna que Dios les otorga. (Véase S. Lucas 12:4-5.)<br />
 7 ¿No dice 1 Pedro 4:6 que el Evangelio fue predicado a los muertos?<br />
 RESPUESTA: No. Dice que el Evangelio “fue” predicado a los muertos. Están muertos ahora, pero el Evangelio les “fue” predicado a ellos mientras todavía vivían.</p>
<p>8 ¿Cómo es eso de que las almas que clamaban (bajo el altar) en Apocalipsis 6:9-10? ¿No muestra esto que las almas no mueren?<br />
 RESPUESTA: No. Este clamor de las almas era figurado como lo fue el clamor de la sangre de Abel (Génesis 4:10). La palabra “alma” aquí significa gente, personas (seres vivos) que habían sido muertos por su fe. Por cierto que nadie cree que las almas que mueren yacen literalmente debajo del altar, ni nadie cree que los justos ruegan a Dios que castigue a sus enemigos. Más bien, los justos piden misericordia para sus enemigos como lo hizo Cristo sobre la cruz (S. Lucas 23:34).</p>
<p>9 ¿No dice la Biblia que Cristo fue y predicó a almas perdidas entre su crucifixión y su resurrección?<br />
 RESPUESTA: No. El pasaje bíblico en cuestión es 1 Pedro 3:18-20. La predicación fue hecha “por el Espíritu” (vers. 18). La predicación fue hecha en los días de Noé, y a personas que entonces estaban vivas (vers. 19-20). Los “espíritus encarcelados” son personas cuyas vidas se hallan en la cárcel de Satanás. (Véase Salmo 142:7; Isaías 42:6-7; Isaías 61:1; S. Lucas 4:18.)</p>
<p>Y por último en este link existe algo muy interesante para analísar, con ánimo de aprender.<br />
<a href="http://redadvenir.org/profecia_veith" rel="nofollow">http://redadvenir.org/profecia_veith</a></p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comment on Los Simbolos Satanicos by nan</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2008/05/14/los-simbolos-satanicos/#comment-18486</link>
		<dc:creator><![CDATA[nan]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 17:15:06 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://isravalenzuela.wordpress.com/?p=704#comment-18486</guid>
		<description><![CDATA[quiero decirte que la palabra de dios te dice que sin santidad nadie vera al senor, y hay cosas que te pueden llevar a un infierno aterrador. mientras pueda evitarlo lo hare ,porque aun de toda palabra vana que salga de tu boca tendras que darle cuenta a Dios. ahora yo te digo si todo esto es mentira yo no pierdo nada porque nada pasara. pero si es cierto see yaa. yo no te vere en el infierno ya que estare gozandome con el cristo de la gloria, en las bodas del cordero. escapa por vida. y librate del infierno y de la ira que vendra .]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>quiero decirte que la palabra de dios te dice que sin santidad nadie vera al senor, y hay cosas que te pueden llevar a un infierno aterrador. mientras pueda evitarlo lo hare ,porque aun de toda palabra vana que salga de tu boca tendras que darle cuenta a Dios. ahora yo te digo si todo esto es mentira yo no pierdo nada porque nada pasara. pero si es cierto see yaa. yo no te vere en el infierno ya que estare gozandome con el cristo de la gloria, en las bodas del cordero. escapa por vida. y librate del infierno y de la ira que vendra .</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comment on El divino niño (un demonio oculto) by pablo</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2011/01/05/el-divino-nino-un-demonio-oculto/#comment-18484</link>
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 16:38:39 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://israelvalenzuela.com/?p=10066#comment-18484</guid>
		<description><![CDATA[pero porque dices que  a la virgen, acaso la virgen fue la que murió por nosostros,la que derramo su preciosa sangre, la que dio su vida por nosotros, quien el que todo lo puede , quien es el alfa y la omega ,quien es el principio y el fin  .Finalmente, todos sabemos que Nuestro Señor Jesucristo Es, Ha sido y Será Admirable, Consejero, Dios Fuerte y Rey Eterno, pero la estampa del Divino Niño dice en su parte Inferior “YO REINARE”, algo así como lo descrito por los profetas respecto a aquel, el diablo, que quiere tomar El trono de Dios. Señor  PTYTONY en que estamos.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>pero porque dices que  a la virgen, acaso la virgen fue la que murió por nosostros,la que derramo su preciosa sangre, la que dio su vida por nosotros, quien el que todo lo puede , quien es el alfa y la omega ,quien es el principio y el fin  .Finalmente, todos sabemos que Nuestro Señor Jesucristo Es, Ha sido y Será Admirable, Consejero, Dios Fuerte y Rey Eterno, pero la estampa del Divino Niño dice en su parte Inferior “YO REINARE”, algo así como lo descrito por los profetas respecto a aquel, el diablo, que quiere tomar El trono de Dios. Señor  PTYTONY en que estamos.</p>
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		<title>Comment on Puede el Hombre Pactar con Dios? by webmaster</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2011/01/14/puede-el-hombre-pactar-con-dios/#comment-18483</link>
		<dc:creator><![CDATA[webmaster]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 15:43:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Querido Gerardo, Puedes prometer y hacer votos, pero no puedes en ningun caso puedes pactar con Dios...]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Querido Gerardo, Puedes prometer y hacer votos, pero no puedes en ningun caso puedes pactar con Dios&#8230;</p>
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	<item>
		<title>Comment on Puede el Hombre Pactar con Dios? by Gerardo</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2011/01/14/puede-el-hombre-pactar-con-dios/#comment-18482</link>
		<dc:creator><![CDATA[Gerardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 14:36:12 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://israelvalenzuela.com/?p=10233#comment-18482</guid>
		<description><![CDATA[Hay derecho a optar por prometer y hacer pactos con Dios, y hay derecho a optar por no prometer y no hacer pactos con dios. A lo que no hay derecho, es a difundir lo incorrecto de que el hombre no puede hacer pactos y promesas con Dios. Hay evidencia bíblica y lógica de que el hombre sí puede pactar con Dios.

Con el debido respeto, no es cierta la expresión de que “no podemos hacer pacto por qué no tenemos nada quedar a Dios”, ya que sí tenemos mucho que dar, comenzando en dar luz a los demás mediante un buen testimonio; la expresión equivocada, en vez de prestase a  fomentar humildad, se presta a ser instrumento para manipular mediante el fomento de la inseguridad y sentimientos de inferioridad.

SIN MIEDO!: De lo que no se quiere hablar es de lo que más hay que hablar. Veamos las promesas:

El tema de las promesas que sólo se pueden cumplir luego de recibir lo pedido a Dios, es el tipo de promesa que aunque algunos pretendan estigmatizarla negativamente como “trueque”, tiene base bíblica. Un ejemplo de promesa lo tenemos en Génesis 28:20-22: “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, entonces el SEÑOR será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”. No me enfoco en el detalle del diezmo que tan diversas interpretaciones recibe, sino en el concepto de prometer a Dios en pos de cumplir lo prometido al recibir lo pedido. Es triste que ese tema de ese tipo de promesa, casi no se toque y en ocasiones se evade. 

Gracias a Dios no todo está perdido. Admiro el testimonio del obispo Alex D’Castro, quien vivió ese tema que tanto capta mi atención de promesas que se cumplen sólo luego de recibir lo pedido a Dios. No me refiero a lo que hay que hacer siempre, e incluso desde antes de recibir lo pedido a Dios, como las buenas obras, el congregarse o la siembra financiera. Nos dice una biografía sobre el obispo D’Çastro: “Desde muy temprana edad, Alex D’ Castro demostró poseer unas habilidades musicales sobresalientes, un interés particular por la música tropical y unas destrezas de liderato entre sus compañeros de escuela”. ¿Quién no recuerda y sigue admirando tan brillante trayectoria y talentos? Dice también la biografía:

“A pesar de gozar del favor del público, el apoyo promocional de una compañía multinacional de discos, un sólido status social y económico, este joven artista no tenía paz ni gozo en su vida. Durante esos años de trabajo, su estado de ánimo fue sucumbiendo poco a poco hasta al punto de estar sumergido en un fuerte estado de depresión. Por otro lado, y para añadir peso a su problema emocional, este enfermo con cayos en sus cuerdas vocales. Desesperado por esta situación, busca ayuda profesional con un psiquiatra el cual le receta antidepresivos. El orgulloso poseedor del título ‘El tenor de la salsa’ continuaba gradualmente perdiendo su voz. Evidentemente esta situación contribuía al aumento del deterioro emocional y así también a sus dosis antidepresivos. Sin embargo, Dios siempre tuvo un plan especial para el joven artista, pues le había provisto con una compañera que amaba y servía al Señor…”. “El mismo día que este talentoso artista recibió al Señor, la depresión salió de su vida (Jeremías 15.19) Mas tarde, este se comprometió con Dios pidiéndole que le sanara sus cuerdas vocales, y si esto lo hacía, le cantaría exclusivamente a Él. El Señor cumplió su parte, también Alex”.

Es simple, sencillo y directo (sin margen para manipulaciones o tergiversaciones): El obispo D’Castro sólo pudo consagrar su talento musical luego de recibir la sanación de sus cuerdas vocales. Es cuestión de lógica y de sentido común. Si hoy alguien le admira más, es por lo grande que obra el Señor. 

Otro buen ejemplo es el siguiente: Un estudiante que no tiene forma de graduarse por malas notas y objetivamente sólo un milagro le puede permitir lograr el diploma. Si ese estudiante promete que de lograr graduarse presentará el diploma ante el altar, sólo de concederse lo pedido, se podrá cumplir la promesa.

Si vemos un ejemplo de las tradiciones, fuese para agradecer el lograr un hogar o fuese para agradecer el regreso de un familiar en el ejército, la oración, ritual y fiesta en el cumplimiento de una “Promesa de Reyes”, sólo se daba luego de recibir lo pedido. Se define así: “La Promesa de Reyes es la costumbre de invocar a los Santos Reyes –Melchor, Gaspar y Baltasar- para su intervención en un momento de necesidad, para la solución de alguna situación que está fuera de su alcance. A cambio de la petición concedida, el devoto hace un pacto o compromiso de pagar esa promesa”. 

Reconozco que La Palabra es clara: “Cuando alguno hiciere voto a Dios, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca” –Números 30:2. Fundamentar peticiones y rumbos de vida en promesas a Dios, no es atadura, es cuestión de honor. 

Existe el argumento de que es mejor no prometer que prometer y no cumplir, ¿pero por qué no enfatizar en los testimonios de quienes prometen y cumplen? ¿Por qué la resistencia al tema de las promesas? ¿Por qué la resistencia a un método de amor, fe y perseverancia que por los términos de una promesa, es inmune a la manipulación y tergiversación?

¡SIN MIEDO!: ¿Prometer en esa forma es “negociar con Dios”? Con toda humildad, respeto y reverencia, no temo a eso. Si prometer al Altísimo es negociar con El, que así sea. La clave es prometer para hacer el bien, con respeto a la sana y libre conciencia, sin creer que se puede torcer el brazo del Altísimo o pretender hacer más daño que bien vía el capricho. Por lógica simple, serán mejores los negocios con el bien que con el mal; aunque por ser algo sagrado que se debe hacer sabiamente y no a la ligera, la palabra más correcta quizá no es “negocio”, sino pacto.

¡SIN MIEDO!: Estoy convencido de que en la medida que no se toque el tema, se seguirán agravando los problemas sociales, por lo que la mayor promesa que deseo cumplir va más allá de mí. Hay que rescatar el honor. Ante Dios y los hombres, ante el cielo y la tierra, cada cual afirme promesas que abonen a iluminar almas. Dios sabe; a Dios consagremos todo. 

Vivimos tiempos en que lo que se necesita son testimonios de cumplimiento con amor, visión y HONOR, para una mejor y más consagrada civilización. Todo sería mejor si cada bendición recibida no fuese un fin en sí, sino una base de pacto para hacer algo grande para Dios y por ende, para inspirar y educar. Por ejemplo, habría fidelidad y paz si la bendición de la compañía idónea se basara en la promesa de glorificar a Dios, educando e inspirando a los demás. 

¡SIN MIEDO!: Un buen Propósito de Vida es sumar y no restar, a la vida de quienes estén con uno en el hogar, el trabajo, la comunidad, en todo lugar. La religión y la política se enaltecerían cumpliendo promesas a Dios. Así, la empresa llamada vida adquiere nuevas dimensiones. 

Reconozco que existe el argumento de que en promesas a Dios, la respuesta puede ser sí o no, y que en cualquier caso, hay que mantener la paz. Se argumenta que si la respuesta es sí a los términos específicos de la promesa, procede un cumplimiento, y si la respuesta es no a los términos específicos de la promesa, procede seguir viviendo aún siendo exentos de un cumplimiento. Es como en la política: Se le puede exigir al candidato que prometió y resultó electo que cumpla lo prometido, no al que no fue electo, pero todos tienen el deber constante de ser buenos ciudadanos. Una promesa se refiere a algo específico, que por la medida que puede marcar un nuevo rumbo de vida, debe acentuar el compromiso mejor fundado. 

¡SIN MIEDO!: El cumplir promesas es cuestión de honor y cuando resucitan sueños, se confirma que en lo que más imposible parece, es en lo que más se luce Dios. Así, se recibe la real Voluntad Divina que sea, con paz. Nos define lo que vivimos. 

Lo que me mueve, no está en los mismos términos que empleó el obispo D’Castro, pero el sistema es el mismo: el entendimiento de que unas bendiciones que por lo que significan e impactan, requieren hacer grandes cosas para el Señor en la visión, el agradecimiento y la acción. Ciertamente todo cambia cuando se busca vivir un cumplimiento así, ya que la petición va más de uno mismo por la medida de la consagración y el potencial para dar luz a los demás. 

¡SIN MIEDO!: Que cada paso determinante y gran petición se fundamente en promesa al Todopoderoso para que sea El en nosotros. Que esa nueva vida nos ubique haciendo mejor patria desde lo mejor del alma. Dios ilumine a todos.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hay derecho a optar por prometer y hacer pactos con Dios, y hay derecho a optar por no prometer y no hacer pactos con dios. A lo que no hay derecho, es a difundir lo incorrecto de que el hombre no puede hacer pactos y promesas con Dios. Hay evidencia bíblica y lógica de que el hombre sí puede pactar con Dios.</p>
<p>Con el debido respeto, no es cierta la expresión de que “no podemos hacer pacto por qué no tenemos nada quedar a Dios”, ya que sí tenemos mucho que dar, comenzando en dar luz a los demás mediante un buen testimonio; la expresión equivocada, en vez de prestase a  fomentar humildad, se presta a ser instrumento para manipular mediante el fomento de la inseguridad y sentimientos de inferioridad.</p>
<p>SIN MIEDO!: De lo que no se quiere hablar es de lo que más hay que hablar. Veamos las promesas:</p>
<p>El tema de las promesas que sólo se pueden cumplir luego de recibir lo pedido a Dios, es el tipo de promesa que aunque algunos pretendan estigmatizarla negativamente como “trueque”, tiene base bíblica. Un ejemplo de promesa lo tenemos en Génesis 28:20-22: “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, entonces el SEÑOR será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”. No me enfoco en el detalle del diezmo que tan diversas interpretaciones recibe, sino en el concepto de prometer a Dios en pos de cumplir lo prometido al recibir lo pedido. Es triste que ese tema de ese tipo de promesa, casi no se toque y en ocasiones se evade. </p>
<p>Gracias a Dios no todo está perdido. Admiro el testimonio del obispo Alex D’Castro, quien vivió ese tema que tanto capta mi atención de promesas que se cumplen sólo luego de recibir lo pedido a Dios. No me refiero a lo que hay que hacer siempre, e incluso desde antes de recibir lo pedido a Dios, como las buenas obras, el congregarse o la siembra financiera. Nos dice una biografía sobre el obispo D’Çastro: “Desde muy temprana edad, Alex D’ Castro demostró poseer unas habilidades musicales sobresalientes, un interés particular por la música tropical y unas destrezas de liderato entre sus compañeros de escuela”. ¿Quién no recuerda y sigue admirando tan brillante trayectoria y talentos? Dice también la biografía:</p>
<p>“A pesar de gozar del favor del público, el apoyo promocional de una compañía multinacional de discos, un sólido status social y económico, este joven artista no tenía paz ni gozo en su vida. Durante esos años de trabajo, su estado de ánimo fue sucumbiendo poco a poco hasta al punto de estar sumergido en un fuerte estado de depresión. Por otro lado, y para añadir peso a su problema emocional, este enfermo con cayos en sus cuerdas vocales. Desesperado por esta situación, busca ayuda profesional con un psiquiatra el cual le receta antidepresivos. El orgulloso poseedor del título ‘El tenor de la salsa’ continuaba gradualmente perdiendo su voz. Evidentemente esta situación contribuía al aumento del deterioro emocional y así también a sus dosis antidepresivos. Sin embargo, Dios siempre tuvo un plan especial para el joven artista, pues le había provisto con una compañera que amaba y servía al Señor…”. “El mismo día que este talentoso artista recibió al Señor, la depresión salió de su vida (Jeremías 15.19) Mas tarde, este se comprometió con Dios pidiéndole que le sanara sus cuerdas vocales, y si esto lo hacía, le cantaría exclusivamente a Él. El Señor cumplió su parte, también Alex”.</p>
<p>Es simple, sencillo y directo (sin margen para manipulaciones o tergiversaciones): El obispo D’Castro sólo pudo consagrar su talento musical luego de recibir la sanación de sus cuerdas vocales. Es cuestión de lógica y de sentido común. Si hoy alguien le admira más, es por lo grande que obra el Señor. </p>
<p>Otro buen ejemplo es el siguiente: Un estudiante que no tiene forma de graduarse por malas notas y objetivamente sólo un milagro le puede permitir lograr el diploma. Si ese estudiante promete que de lograr graduarse presentará el diploma ante el altar, sólo de concederse lo pedido, se podrá cumplir la promesa.</p>
<p>Si vemos un ejemplo de las tradiciones, fuese para agradecer el lograr un hogar o fuese para agradecer el regreso de un familiar en el ejército, la oración, ritual y fiesta en el cumplimiento de una “Promesa de Reyes”, sólo se daba luego de recibir lo pedido. Se define así: “La Promesa de Reyes es la costumbre de invocar a los Santos Reyes –Melchor, Gaspar y Baltasar- para su intervención en un momento de necesidad, para la solución de alguna situación que está fuera de su alcance. A cambio de la petición concedida, el devoto hace un pacto o compromiso de pagar esa promesa”. </p>
<p>Reconozco que La Palabra es clara: “Cuando alguno hiciere voto a Dios, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca” –Números 30:2. Fundamentar peticiones y rumbos de vida en promesas a Dios, no es atadura, es cuestión de honor. </p>
<p>Existe el argumento de que es mejor no prometer que prometer y no cumplir, ¿pero por qué no enfatizar en los testimonios de quienes prometen y cumplen? ¿Por qué la resistencia al tema de las promesas? ¿Por qué la resistencia a un método de amor, fe y perseverancia que por los términos de una promesa, es inmune a la manipulación y tergiversación?</p>
<p>¡SIN MIEDO!: ¿Prometer en esa forma es “negociar con Dios”? Con toda humildad, respeto y reverencia, no temo a eso. Si prometer al Altísimo es negociar con El, que así sea. La clave es prometer para hacer el bien, con respeto a la sana y libre conciencia, sin creer que se puede torcer el brazo del Altísimo o pretender hacer más daño que bien vía el capricho. Por lógica simple, serán mejores los negocios con el bien que con el mal; aunque por ser algo sagrado que se debe hacer sabiamente y no a la ligera, la palabra más correcta quizá no es “negocio”, sino pacto.</p>
<p>¡SIN MIEDO!: Estoy convencido de que en la medida que no se toque el tema, se seguirán agravando los problemas sociales, por lo que la mayor promesa que deseo cumplir va más allá de mí. Hay que rescatar el honor. Ante Dios y los hombres, ante el cielo y la tierra, cada cual afirme promesas que abonen a iluminar almas. Dios sabe; a Dios consagremos todo. </p>
<p>Vivimos tiempos en que lo que se necesita son testimonios de cumplimiento con amor, visión y HONOR, para una mejor y más consagrada civilización. Todo sería mejor si cada bendición recibida no fuese un fin en sí, sino una base de pacto para hacer algo grande para Dios y por ende, para inspirar y educar. Por ejemplo, habría fidelidad y paz si la bendición de la compañía idónea se basara en la promesa de glorificar a Dios, educando e inspirando a los demás. </p>
<p>¡SIN MIEDO!: Un buen Propósito de Vida es sumar y no restar, a la vida de quienes estén con uno en el hogar, el trabajo, la comunidad, en todo lugar. La religión y la política se enaltecerían cumpliendo promesas a Dios. Así, la empresa llamada vida adquiere nuevas dimensiones. </p>
<p>Reconozco que existe el argumento de que en promesas a Dios, la respuesta puede ser sí o no, y que en cualquier caso, hay que mantener la paz. Se argumenta que si la respuesta es sí a los términos específicos de la promesa, procede un cumplimiento, y si la respuesta es no a los términos específicos de la promesa, procede seguir viviendo aún siendo exentos de un cumplimiento. Es como en la política: Se le puede exigir al candidato que prometió y resultó electo que cumpla lo prometido, no al que no fue electo, pero todos tienen el deber constante de ser buenos ciudadanos. Una promesa se refiere a algo específico, que por la medida que puede marcar un nuevo rumbo de vida, debe acentuar el compromiso mejor fundado. </p>
<p>¡SIN MIEDO!: El cumplir promesas es cuestión de honor y cuando resucitan sueños, se confirma que en lo que más imposible parece, es en lo que más se luce Dios. Así, se recibe la real Voluntad Divina que sea, con paz. Nos define lo que vivimos. </p>
<p>Lo que me mueve, no está en los mismos términos que empleó el obispo D’Castro, pero el sistema es el mismo: el entendimiento de que unas bendiciones que por lo que significan e impactan, requieren hacer grandes cosas para el Señor en la visión, el agradecimiento y la acción. Ciertamente todo cambia cuando se busca vivir un cumplimiento así, ya que la petición va más de uno mismo por la medida de la consagración y el potencial para dar luz a los demás. </p>
<p>¡SIN MIEDO!: Que cada paso determinante y gran petición se fundamente en promesa al Todopoderoso para que sea El en nosotros. Que esa nueva vida nos ubique haciendo mejor patria desde lo mejor del alma. Dios ilumine a todos.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Comment on Los Simbolos Satanicos by qujvjvjv</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2008/05/14/los-simbolos-satanicos/#comment-18480</link>
		<dc:creator><![CDATA[qujvjvjv]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 01:49:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[estos protestantes creen saber todo y cambian muchos significados algunos son simbolos no satanicos pero son intoletantes en vez de ir de mision para convertir a la gente lo que hacen es tirarle mierda a lo que no son de su religion]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>estos protestantes creen saber todo y cambian muchos significados algunos son simbolos no satanicos pero son intoletantes en vez de ir de mision para convertir a la gente lo que hacen es tirarle mierda a lo que no son de su religion</p>
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	<item>
		<title>Comment on Los Simbolos Satanicos by yason leon</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2008/05/14/los-simbolos-satanicos/#comment-18475</link>
		<dc:creator><![CDATA[yason leon]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 May 2012 02:46:13 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://isravalenzuela.wordpress.com/?p=704#comment-18475</guid>
		<description><![CDATA[JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!
MUCHACHOS  LA INTELIGENCIA NO PELEA CON LA IGNORANCIA...
PARA ELLOS ES SATANICO Y YA...
DEJAR QUE SIGAN VIVIENDO SU ESTUPIDES....
ALGUN DIA VIVOS O MUERTOS VERAN QUE ESTABAN EQUIVOCADOS ...
;)]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!<br />
MUCHACHOS  LA INTELIGENCIA NO PELEA CON LA IGNORANCIA&#8230;<br />
PARA ELLOS ES SATANICO Y YA&#8230;<br />
DEJAR QUE SIGAN VIVIENDO SU ESTUPIDES&#8230;.<br />
ALGUN DIA VIVOS O MUERTOS VERAN QUE ESTABAN EQUIVOCADOS &#8230; <img src='http://s1.wp.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comment on Los Simbolos Satanicos by marco</title>
		<link>http://israelvalenzuela.com/2008/05/14/los-simbolos-satanicos/#comment-18473</link>
		<dc:creator><![CDATA[marco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 May 2012 19:20:27 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://isravalenzuela.wordpress.com/?p=704#comment-18473</guid>
		<description><![CDATA[todo esto es una gran basura , se ponen a clasificar todo esto ,  ya no recuerdan la santa inquisicion ????? no saben cuantas muertes se dieron en esa epoca ??? todo al tratar de imponer su religion a todos , yo soy ateo no me creo mas ni menos que todos ustedes y espero y espero que no se dejen sugestionar por la iglesia    ,   gracias]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>todo esto es una gran basura , se ponen a clasificar todo esto ,  ya no recuerdan la santa inquisicion ????? no saben cuantas muertes se dieron en esa epoca ??? todo al tratar de imponer su religion a todos , yo soy ateo no me creo mas ni menos que todos ustedes y espero y espero que no se dejen sugestionar por la iglesia    ,   gracias</p>
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