Por: John Arnott
En los años sesenta, cuando yo era un joven cristiano que asistía a la Iglesia, mi pastor; Alex Ness, me dijo: «Si estás pensando seriamente en entrar al ministerio, ten mucho cuidado con tres cosas: mujeres, el dinero y todo lo relacionado con el poder y el control.» Fue un aviso realmente muy útil.Otros han llamado a otras trampas «las chicas, el oro y la gloria».
¿Cuántas veces hemos visto personas ungidas por Dios caer porque han sucumbido ante alguna de estas tentaciones? La caída es, muchas veces, profunda, a plena vista de todo el mundo, trayendo mucho reproche y dolor al cuerpo de Cristo.
Esta ungida renovación es un don santo y apabullante de Dios. Para que el Espíritu Santo permanezca con nosotros, debemos darle un gran valor a su presencia manifiesta. Debemos proteger la bendición del Padre, viviendo vidas santas y manteniendo nuestros ojos en Jesús. Seguir Leyendo


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