Hermano/a, fuimos creado para alabar a Dios! El Señor nos dice en Isaías 43:21, «El pueblo que Yo me he formado me cantará alabanzas.»
Por eso, en todo momento, alaba el Nombre Santo y Poderoso de Jesús. Es la mejor manera de glorificar a Dios, pues nos dice en el Salmo 50, 23: «Quien me ofrece alabanza, ése me glorifica y a quien endereza su camino le mostraré la salvación de Dios.» ¡Gloria a Dios!


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