Meditación Diaria
por RITCHIE PUGLIESE
ORGULLO
HABACUC 2:4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.
El orgullo es comúnmente llamado “el pecado de las alturas”, pues nos hace ver una realidad superior de nosotros mismos que no es real. Nos eleva a una posición más alta, al compararnos con los demás.
El orgullo es muy peligroso y atenta contra el crecimiento de la vida espiritual. Los logros o metas que hayamos conseguido en la vida, si decimos que somos cristianos, ha sido por la absoluta Gracia del Señor. ¡Todo el mérito es para El!
Debemos aprender a controlar lo que decimos con nuestra boca, pues lo que hablamos fluye de nuestro corazón. Un corazón recto a los ojos de Dios no camina por el sendero del orgullo y el querer mostrarse “superior” a los demás, sino por el camino de la fe donde allí hace habitación permanente la
humildad.
Sería interesante en este momento hacer un alto, y pensar cuáles son las motivaciones interiores que nos hacen ser y parecer una persona orgullosa, y pedir la ayuda de nuestro Señor para desecharlas.


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