“31Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia. 32Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.” Efesios 4: 31-32 La amargura es el estado airado del corazón y del espíritu de una persona que ha guardado un profundo resentimiento y ha rehusado perdonar. Cuando eso se da, la gracia de Dios se aleja del individuo y el resultado de ese alejamiento es que el corazón se endurece.Ver artículo completo.


Deja un comentario