Las cárceles de todo el mundo tienen un porcentaje más elevado de feos que de bellos. Las personas solemos acusar con mayor severidad al feo, y justificamos normalmente al bello. Algunos expertos en jurisprudencia están tan convencidos de que la belleza física es un condicionamiento en las salas de justicia que propugnan que los acusados de cualquier delito no aparezcan personalmente en el juicio o, al menos, que tengan derecho a que otra persona de belleza normal les represente; una persona contratada en una suerte de agencia de modelos que obre como doble del encausado.
Tal vez el mundo no es tan perfecto como creíamos; ni las acciones tan nobles como aparentan.
Y ustedes, ¿qué preferierens ser? ¿Una rubia tonta? ¿O un Einstein feo? ¿Las dos cosas simultáneamente? ¿Las dos cosas según el momento?


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