En este país hubo una guerra. Duró una década y acabó hace dos. Los herederos de los dos bandos -la derecha que representa el partido Arena y los ex guerrilleros del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional)- se vuelven a enfrentar hoy en las urnas, como lo vienen haciendo, pacíficamente, desde que acabó la contienda civil. Sólo hay una diferencia. La de hoy es la primera ocasión en que el candidato de la izquierda tiene opciones de convertirse en presidente. Y ese miedo ha llevado a la derecha a desatar una campaña feroz en la que no ha dudado en utilizar su poderosa plataforma mediática, toda la maquinaria del Estado y el lenguaje de la guerra fría para hacer llegar hasta el último rincón de El Salvador un mensaje único, apocalíptico: «Si los comunistas ganan, venderán el país a Hugo Chávez».


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