
En lo personal, este reportaje me pareció malicioso y, en muchos momentos, sacado de contexto. La pastora Yesenia Then, independientemente de su llamado ministerial, sigue siendo una mujer, madre de familia y también empresaria.
Uno de los ejes del reportaje fue cuestionar el patrimonio y las empresas que poseen ella y su esposo, Joan Bonilla. Sin embargo, es importante distinguir entre el ejercicio del ministerio y las actividades comerciales. El hecho de ser pastor o pastora no impide desarrollar negocios legítimos fuera del ámbito eclesiástico. Hasta donde es de conocimiento público, Joan Bonilla es un empresario puertorriqueño dedicado a la organización de eventos y al manejo de artistas a través de una disquera. Entre sus proyectos figura la producción de conciertos de música cristiana, incluyendo presentaciones del grupo Barak en el Coliseo de Puerto Rico.
Si sus ingresos provienen de actividades comerciales legales, tienen el derecho de invertirlos en los negocios que consideren convenientes. Se habla de un restaurante, una tienda de ropa, una guardería y un colegio. ¿Qué tiene de malo que una familia invierta en empresas si todo se realiza dentro del marco de la ley?
Además, me pareció un reportaje parcial por la forma en que se abordó el tema del liderazgo femenino en la iglesia. De todas las personas que pudieron ser entrevistadas para presentar otra perspectiva, se escogió a alguien que lleva más de tres años publicando decenas de videos en YouTube criticando y cuestionando prácticamente cada predicación de la pastora Yesenia Then. Cuando una persona ha dedicado tanto tiempo a atacar públicamente a otra, difícilmente puede considerarse una voz imparcial.
Si el propósito era presentar la contraparte, también pudo haberse entrevistado a líderes de la misma denominación o a personas con una visión diferente que defendieran esa posición doctrinal. Un reportaje equilibrado no consiste únicamente en presentar voces críticas, sino en ofrecer una representación justa de las distintas posturas., ella entrevistó a Will Graham, ( no dejarse confundir con nieto de Billy Graham). Un hombre que se pasa la vida atacando y difamando a pastores pentecostales. Ese contexto doctrinal era importante para que la audiencia entendiera desde qué perspectiva se estaban haciendo algunas de las afirmaciones.
Hasta el momento, no se presentó evidencia que demostrara la existencia de actividades ilícitas por parte de la pastora Yesenia Then o de su esposo. Si en el futuro aparecieran pruebas, corresponderá a las autoridades investigarlas. Pero mientras eso no ocurra, las diferencias doctrinales o el éxito empresarial no deben confundirse con actos de corrupción.
Creo que una investigación periodística debe buscar la verdad con objetividad, presentar los hechos con contexto y dar espacio a todas las partes involucradas. Cuando solo se fortalece una narrativa y se omiten otras voces relevantes, el reportaje corre el riesgo de perder el equilibrio que caracteriza al buen periodismo.
A mi juicio, la exposición de la residencia de la pastora plantea interrogantes sobre el respeto al derecho a la intimidad, consagrado en el artículo 44 de la Constitución. Si bien la prensa goza de libertad para investigar e informar, esa libertad debe ejercerse respetando el honor, la intimidad y la dignidad de las personas, conforme al artículo 49 de la Carta Magna.
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