LA OUIJA, es del diablo y es peligrosa

El Primer Mandamiento prohíbe invocar espíritus. El Rey Saúl recurrió a una mujer para conjurar el espíritu del difunto profeta Samuel y fue castigado por Dios (Cf. 1 Samuel 28, 8-17).  Se trata del pecado de adivinación: «desvelar» el porvenir recurriendo a espíritus (que en realidad son demonios).

  

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