Una noche mientras intentaba sacarle unos tonos a mi guitarra desafinada en el balcón de mi casa, me llegó la idea de lo divertido y edificante que sería convocar a todos mis jóvenes a pasar una madrugada juntos fuera de la iglesia.
No pasó muchos días, cuando ya tenía el programa creado y convoqué a pila de jóvenes del sexo masculino, macho-varón-masculino (que valgan las redundancias) a una noche de Pijamada.
Saqué mi piano (este si estaba afinado) y senté a todos los jóvenes en el piso y cantamos muchas alabanzas. En cada alabanza, compartía con ellos una reflexión, consejo o ministración. También invite a la pijamada a unos jóvenes más adultos, de esos jóvenes que ya están realizados, ósea, casados, con hijos, pero que aún mantienen un espíritu joven y dinámico, para que me le dieran algunas palabras de consejería a esta manada de adolescentes y jóvenes.
Debo admitir que no todo fue sermones y canciones. Hicimos una ronda y comenzamos a hablar de mujeres. Yeah!! Pero no de lo que usted se imagina eh. Hablamos de ¿cómo conseguir novia?, ¿cual seria la etapa (o edad) más adecuada?, ¿porque son tan enredadas las chicas?, entre otros temas de interés masculino.
También saqué un repertorio de chistes y cuentos de una mascota vieja y los compartí con ellos y ellos compartían conmigo y para finalizar, vimos la película que está de moda en los últimos días: “Venciendo Gigantes”, seríe que no dejó a nadie dormir, pues es una película que trata de un equipo de fútbol que se entrega a Dios y él hace algo especial en cada uno de ellos. Una película muy moderna pero con un mensaje muy antiguo: “Cuando Cristo llega todo cambia”.
Ya pasada las 3 de las madrugadas, nos comimos par de panes con chocolate, oramos y nos dormimos, hasta el otro día que los voté a todos de mi casa para poder yo dormir bien en mi habitación.
Para esa misma fecha ya había convocado a todas las jóvenes para que hicieran lo mismo en otro lugar y con otras personas a cargo. (y por supuesto, también hablarían de nosotros los hombres)
Fue una experiencia que todavía ninguno hemos olvidado. Ya que, no todo es un Servicio Juvenil los Sábados por la Noche, no todo son las cuatro paredes de la iglesia, cada día se requiere que la relación Líder Juvenil y Jóvenes sea más cercana.
Publicada en la Revista Líder, Edición mayo/agosto


Deja un comentario