Tenemos que creer en la soberanía absoluta de Dios para poder confiar en él en tiempos de adversidad. Si hubiera algún evento en todo el universo que pudiera suceder fuera del control de Dios, entonces no puedo confiar en él. Aunque él me ama y aunque sea infinitamente sabio, si hay accidentes que suceden por casualidad sin su control, no puedo confiar en él.
Dios hace lo que quiere
Lean con cuidado y mediten en los siguientes versículos: Job 42:2; Salmo 115:3; Isaías 14:27; Isaías 43:13; Isaías 46:10; Daniel 4:35; Efesios 1:11.
También: Proverbios 16:9; 19:21; 21:30. Eclesiastés 7:13; Lamentaciones 3:37; Apocalipsis 3:7.
Hay sucesos que nos lastiman y hay personas que nos lastiman. Nos duele y sufrimos. Pero en medio de ellos tenemos que saber que Dios está en control, y él hace lo que él desea para nuestro bien y su gloria. Recordemos incidentes en la Biblia: Cuando sus hermanos metieron a José en el pozo para dejarle morir allí, su hermano Rubén pensaba venir después y rescatarle. Pero en una breve ausencia de Rubén, los comerciantes pasaron, y José fue vendido como esclavo. Poco tiempo después volvió Rubén y halló que ya no podía rescatar a su hermano. Parece que Dios le descuidó a José y permitió una tragedia. Algunos años después el copero prometió ayudarle cuando saliera de la cárcel. Pero por dos años olvidó a José. En el Nuevo Testamento el gobernador Félix le dejó a Pablo en la cárcel por dos años simplemente para agradar a los judíos. Fue totalmente injusto este acto. Seguramente le causó sufrimiento a Pablo. Pero en estos casos, Dios tenía todo bajo su control.
Dios nos protege. Pero también Dios permite que sucedan accidentes. No sabemos cuántas veces él nos salva de accidentes. Lean Salmo 121:3,4. Si nos sucede un accidente no es porque Dios se durmió. Dios tiene un plan para cada vida. Él tiene a su disposición los recursos necesarios para llevar a cabo ese plan. No sucede ningún imprevisto en el plan de Dios. Muchas veces nosotros lamentamos, «Si tan solo no hubiera sucedido esto o aquello». Dios no se equivoca. Ahora, Dios no lleva a cabo su plan a través de una serie de milagros. Su actuación no es evidente. No vemos la mano de Dios. Vemos la mano de la gente y de las circunstancias. Pero ellas son la mano de Dios.
Seamos fieles confiando en Dios en medio de la adversidad, porque él está en control de todo.
Fuente: Obrero Fiel


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