SANTO DOMINGO. Las modalidades fraudulentas siguen ocasionando espantos.
En un hecho insólito, un hombre, señalado como propietario de dos cédulas de identidad y electoral, se hizo un implante en los diez dedos de las manos para cambiar sus huellas dactilares, con el propósito de regresar a los Estados Unidos, desde donde había sido deportado en 1999. Seguir Leyendo


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