Uno de los empleados se dedicó a hurgar por diferentes carpetas, llegando a acceder a una marcada como privada dentro de la cual se encontraba un archivo de texto con contraseñas de múltiples servicios (y fotos en biki de la dueña del portátil). El caso no se queda aquí, alguno de los empleados intentó acceder a las cuentas de la clienta en Facebook, eBay y el Banco Nacional Westminster, intrusiones fallidas ya que los datos eran falsos. Seguir Leyendo


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