Dios no solamente nos llama por medio de su evangelio (2 Tes. 2:14), para que cambiemos nuestra manera de vivir sobre la tierra, sino que él también tiene en mente el culminar su propósito para con los obedientes y fieles, algo que verdaderamente maravillará al mundo entero.
Y es a este maravilloso evento al que Pablo el apóstol de Jesucristo, llama “la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18), o “la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Romanos 8:21), que según el apóstol tiene que ver con “la adopción, la redención de nuestro cuerpo” es decir el que seamos “hechos conforme a la imagen de su hijo” (Romanos 8:23,29).
Por supuesto que esta maravillosa promesa que Dios tiene preparado para los que le aman (8:28), será una realidad inevitable, la cual nadie, absolutamente nadie, logrará sea frustrada.
¿Por qué Nadie podrá frustrar dicho propósito divino? Por la única y poderosa razón que existe, y esa razón es: DIOS ESTA OBRANDO A FAVOR DE LOS QUE LE AMAN.


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