Por; El Rev. Samuel Santana
El Departamento de Estado de Estados Unidos dio a conocer su informe sobre la libertad religiosa correspondiente al año 2009 en el mundo. La noticia, publicada el 26 de octubre de este año, pasó con cierta frialdad en muchos medios de comunicación. Pero existen una cantidad de elementos muy importantes que deben ser notados, especialmente en lo que tiene que ver con República Dominicana.
Según indica la entidad, en nuestro país gozamos de libertad religiosa, consagrada en la Constitución y en nuestras leyes. El Gobierno mantiene ese respeto.
Estados Unidos aborda el tema de las libertades religiosas con el Gobierno como política tendente a promover las libertades humanas. Y esto conlleva una observación detenida sobre su comportamiento con relación al trato en el campo religioso.
La entidad de fe mayoritaria sigue siendo la Iglesia Católica. “Los protestantes tradicionales, los grupos evangélicos cristianos-particularmente las Asambleas de Dios, Iglesia de Dios, los bautistas y los pentecostales, los Adventistas, Testigos de Jehová, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días son menores pero han experimentado un pequeño crecimiento”, indica el informe.
Al citar la encuesta del 2006 realizada por Gallup, indica que los católicos practicante son el 39.8% y que el 29.1% no es practicante. El 18.2 por ciento, de una población estimada en nueve millones de habitantes, es evangélico. El 10.6 de los dominicanos no va a ninguna iglesia. Este porcentaje contradice las estimaciones de organizaciones como el Consejo Dominicano de Unidad Evangélica-CODUE-, que lo considera en más de un 20%. En el país existen unas siete mil iglesias evangélicas.
Otras manifestaciones religiosas han venido penetrando al territorio nacional, como es el caso de los judíos, musulmanes, budistas, hindúes y el vudú haitiano.Sin embargo, a pesar de la apertura que se da para la predicación y establecimiento de otras creencias, el Estado mantiene su condición de privilegio hacia el clero a través del Concordato del 1954.
Esto implica una inversión estimada en unos 14 millones de dólares en remodelación de parroquias, la nueva catedral y el santuario de Bayaguana, entre otros proyectos.
Definitivamente, a diferencia de otras partes del mundo, en el país se cuenta con garantías y facilidades para el ejercicio de la fe. No se tiene la presión ni la animadversión de grupos radicales que matan y atropellan a los que predican un credo diferente al oficial. El único elemento adverso que se registra aquí tiene que ver con la competencia del espacio religioso.
El catolicismo ha luchado por mantener la hegemonía que ha conseguido desde la misma colonización de la isla. Pero esta lucha se expresa, incluso, en grupos con igual credo por el afán de crecimiento numérico, estructural y por prerrogativas colaterales. Las instituciones de fe al margen del catolicismo muestran un ascenso sorprendente en la sociedad dominicana.
Se trata de un fenómeno indetenible que se expresa en toda América Latina, causando mucha preocupación al clero.
Fuente: Agencia Orbita


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