Todos nosotros deseamos conectarnos con Dios el puede identificarse con nuestras circunstancias y con quién podamos compartir nuestra vida diaria. La oración es eso precisamente – una experiencia personal y una conexión íntima con nuestro Amado Padre Celestial.
Lo que Jesús dijo e hizo fue dejarnos la Oración Diaria:
Jesús nos enseñó la importancia de la oración diaria. Él dijo, “Oren siempre, nunca desmayen.” (Lucas 18:1). También dijo que conversemos con Dios día y noche (Lucas 18:7). Cuando les enseñó a orar a Sus discípulos, Él les dijo que le pidieran a Dios por Sus necesidades diarias (Lucas 11:3) Jesús nos dejó un ejemplo de oración diaria por orar en toda clase de circunstancia;
Él oró durante Su bautismo (Juan 3:21)
Él oró al enfrentar Su pasión (Mateo 26:39) y en la cruz (Mateo 27:46; Lucas 23:34, 46).
Jesús oró durante Su agonía. Él oró allí con mayor intensidad (Lucas 22:44).
Él oraba en tiempos de tristeza, como frente a la tumba de Su amigo Lázaro. (Juan 11:41-42)
Él oró toda la noche antes de escoger a Sus discípulos. (Lucas 6:12).
Él oró cuando partió el pan y lo dio a otros para comer (Juan 6:11).
Jesús hizo una prioridad de la oración. “Muchas veces Jesús se apartaba a lugares desiertos y oraba.” (Lucas 5:16) o enviaba lejos a las multitudes y se iba a las montañas a orar. (Mateo 14:23). También leemos que Jesús se levantaba “muy temprano en la mañana” y “se iba a lugares solitarios a orar” (Marcos 1:35).
Oración diaria La Biblia nos dice que oremos en todo momento, dando a conocer nuestras peticiones a Dios (Efesios 6:18). La Escritura nos dice que oremos sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17). Nos dice que no nos preocupemos por nada y que le demos gracias a Dios por lo que Él ya ha provisto (Filipenses 4:6)
Jesús les enseñó a Sus seguidores a orar una simple oración diaria, el “Padre Nuestro”.
“Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu nombre.” Al principio de nuestra oración reconocemos que Dios es nuestro Padre. Por ejemplo, podemos orar, “Dios, gracias por amarme y adoptarme como Tu hijo, a pesar de que no hice nada para merecer Tu amor.”
“Venga a nosotros Tu reino. Sea hecha Tu voluntad aquí en la Tierra como en le Cielo.” Esta frase es acerca de tus deseos de tener los ideales de Dios llevado a cabo aquí en la Tierra. Pídele a Dios que te muestre lo que Él quiere que hagas hoy y que te dé la energía o el valor para hacerlo. Pídele que te muestre cualquier cosa que estés haciendo que es menos que Su ideal y que te ayude a cambiar.
“Danos hoy nuestro pan de cada día.” Pídele a Dios que provea físicamente para ti hoy. Siéntete libre de pedir por otras necesidades tales como albergue, ropa, trabajo, seguridad, etc. Sé específico acerca de lo que necesitas y dale gracias por lo que Él ha provisto en el pasado.
“Y perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.” Pídele a Dios que te perdone por las cosas que sabes que has hecho mal. Puedes pedirle que te ayude a conquistar ese pecado recurrente en tu vida. Pídele a Dios Su perdón y dale gracias. Entonces, piensa si hay alguien en tu vida a quién no has perdonado. Toma un momento para perdonar mentalmente a otros. Pídele a Dios que intervenga en esas áreas de tu vida.
“No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.” Después de pedir perdón, ora por protección de las tentaciones y el mal para ti y tu familia
“Porque Tuyo es el reino, el poder y la gloria. Amén” Reconoce que Dios tiene el poder para contestar tu oración y llevar a cabo lo que Él ha prometido.
La oración es una calle de dos vías. Nuestro Padre celestial anhela comunicarse con nosotros. Hemos recibido una maravillosa oportunidad en estos días de pascua, para tener una conversación con nuestro Creador. Él ya conoce nuestros corazones y pensamientos, pero expresárselos nos libera de nuestras cargas y deseos. Podemos orar mientras estudiamos, en la casa, en familia a solas o en nuestro trabajo. Una actitud de oración significa que estamos muy conscientes de la presencia de Dios y de que Él está escuchando siempre.
Gracias; Cesar Pujols M.


Deja un comentario