
Muchos semáforos de la ciudad están dañados desde días antes de las elecciones y no han sido reparados, creando las consecuentes molestias a los conductores y, en algunos casos, grandes tapones.
Muchos de esos semáforos se encuentran en intersecciones que no son servidas por agentes de la Autoridad Metropolitana de Transporte y permanecen con la luz amarilla parpadeando en señal de cuidado. Pero el tránsito nuestro es una jungla que se rige por la ley de la selva y los bocinazos y las discusiones son interminables.
Ya que no hay discusión sobre la victoria del actual alcalde del Distrito Nacional, éste debiera ordenar al organismo correspondiente que proceda a la reparación o reprogramación de los semáforos que se encuentran fuera de servicio. Hacerlo sería parte importante del deseo de volver a la normalidad post electoral a que aspira la ciudadanía.
La ciudad quiere y tiene que recuperar su ritmo normal. Los semáforos funcionando son parte de ese ritmo. Ayudemos a la ciudad.


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