Vivimos tiempos confusos. La desnaturalización de la cultura occidental por vía de la imposición política de seguro acarreará graves consecuencias para la sociedad. Relativismo ético y estulticia ideológica en beneficio del laicismo, nueva religión con dogmas estrictamente ideológicos que pretende borrar de un plumazo la tradición y los valores que han fundado nuestra milenaria sociedad europea.
Desde el respeto que merece toda persona y toda idea, el progreso de la civilización no se forja desde la destrucción de los principios y valores fundamentales de la sociedad ni coartando ni aniquilando la libertad ontológica y jurídica de las personas que la constituyen.\seguir leyendo


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