¿Qué es un “devocional”?… ¿Y una “vida devocional”?

La palabra Devoción segun el Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L Significa .f. Veneración y fervor religioso; p. ext., prácticas religiosas. / Prontitud con que uno está dispuesto a hacer la voluntad de Dios.
fig.Costumbre buena, esp. devota. Respeto reverente, abnegado. Inclinación, afición especial.

Etim: Latín devotio

Devoción es la disposición de la voluntad para cumplir con prontitud lo propio de una relación.  Por ejemplo, un hombre devoto a su esposa. La devoción expresa la alianza de amor: afecto, cuidado, atención.

Nuestra devoción suprema es hacia Dios. La devoción a Dios es la disposición de la voluntad para hacer con prontitud lo referente al culto y el servicio a Dios. Esencial para la devoción es la disponibilidad para hacer cualquier cosa que honre a Dios, sea en público o en privado, sea oración o sea servicio. A la persona que tenga esta disposición se le llama “devota“. La raíz de la auténtica devoción es un gran amor por Dios.

La palabra devocional es un derivado de devocion:

¿Qué es un “devocional”? ¿Y una “vida devocional”? ¿Son acaso términos sinónimos? En la mayoría de los casos, ambos términos son utilizados de modo indiferente, como si significaran lo mismo, pero en realidad, no lo son. Un devocional es un momento, un tiempo determinado en mi día, en el que de un modo especial, me dedico a mi cuidado espiritual y comunión con Dios, por medio de la adoración, alabanza y oración a Dios. El segundo término es diferente, ya que habla, no de un momento determinado en el día, sino que habla de una “vida”, caracterizada por la devoción a Dios, por estar en “la presencia de Jehová”, por conducirse en la voluntad de Dios, tomando las decisiones de nuestra vida según sus designios.

¿Hasta qué punto es necesaria o beneficiosa la comunión con Dios? Creo que para cualquier ser humano, que ha sido rescatado de las llamas del Infierno, esta pregunta, está fuera de lugar, por la obviedad de la respuesta. ¿Hasta qué punto el hombre necesita el aire para vivir? ¿Cuánto tiempo puede el hombre vivir sin aire? Apenas unos segundos o pocos minutos. De similar forma, el hombre espiritual, el hombre que ha sido salvado por Cristo, no puede “optar” por la comunión con Dios, ya que es el “medio ambiente” en el cual se desarrolla. Chafer dijo: “Pasar 30 segundos fuera de la comunión con Dios es demasiado”. El hombre natural no puede elegir entre vivir en el aire o no, y el cristiano no puede elegir entre vivir en la comunión con Dios o no.

No hemos de limitar o definir “la vida devocional” con leer la Palabra de Dios. Es reducir el término al más completo raquitismo. Por supuesto que “implica” la lectura y estudio reverente de la Palabra, pero “vida devocional” es estar en la presencia del Señor, es tener una comunión y una relación íntima con el Salvador, y eso no un momento en el día, sino una vida. Es una profunda y confiada amistad. Todos nosotros tenemos amigos, y estos pueden ser mejores, o peores, pero con todos tenemos algo en común, y es que la amistad no se produce sola, no es el resultado del azar. Piensa en tus amigos y te darás cuenta de algo, y es que con todos has tenido que “invertir tiempo” para conocerle, escucharle, animarle, consolarle, ayudarle. Amistad a veces es sinónimo de un profundo “gastarse” a sí mismo para ayudar y conocer al otro, y claro, para eso hace falta una cosa: ¡tiempo! No se hacen amistades profundas en un minuto; de hecho, las amistades más profundas son aquellas que perduran con el tiempo y a través de las dificultades. Nadie que pretenda tener una íntima comunión con el Señor podrá conseguirlo con cinco minutos de oración al día antes de acostarse, o “leyendo la hojita”, como dicen muchos, refiriéndose a esos calendarios de taco con un mensaje bíblico. El Señor no desea cinco minutos al día, lo quiere todo. Hasta ahora todas las personas que conozco que espiritualmente no marchan muy boyantes, precisamente son personas que descuidan sus tiempos con el Señor y su comunión con El. Por el contrario, hombres espiritualmente fuertes y sólidos, suelen ser cristianos curtidos en las batallas vividas en íntima comunión con Dios.

Alguien que disfruta de plena comunión con Dios, dice al levantarse: “Dios, Dios mío eres tú, de madrugada te buscaré” Salmo 63:1; y al acostarse: “Tu guardarás en completa paz aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado” Isaías 26:3; “En paz me acostaré y asimismo dormiré, porque sólo tú, oh Jehová, me haces vivir confiado” Salmo 4:8. En definitiva, es alguien que estima en gran valía la amistad y comunión con Dios, de modo que su primer y último pensamiento es siempre el mismo: Dios, Él es el todo para el hombre de fe.

¡Cuántas veces he leído u orado de un modo mecánico y no con ferviente amor, buscando lo principal: comunión y amistad con Dios! Uno de los grandes enemigos del que desea prosperar en la vida espiritual es la continua lucha contra la rutina, el orar o leer casi por puro compromiso, por eso de que “el buen cristiano tiene que comenzar el día leyendo su Biblia”. Por el puro “cumplimiento”, de modo que al final “cumplo” y “miento”. ¿Verdad que en una relación de amor como el noviazgo o el matrimonio no podemos decir siempre las mismas palabras o expresiones? La primera vez caen muy bien, luego se convierte en pura mecánica que un loro podría repetirlo. El Señor no busca “loros” redimidos, desea hombres que se postran ante su presencia para derramar el alma ante su Hacedor. Todos aquellos que estuvieron ante la presencia del Señor, quedaron postrados, piensa en Isaías en el capítulo 6.

¡Cuidado también en cómo pretendemos presentarnos ante Dios! ¿Tengo que recordarte el desgraciado incidente de Nadab y Abiú? Ellos cometieron dos errores:

Presentarse de cualquier manera. Se presentaron ante el Señor de un modo impropio, ebrios (Levítico 10:1,9-10). Habían bebido, y por ello, se presentaron ante Jehová de un modo inadecuado, sin discernimiento. No es bueno presentarse de cualquier manera, pretendiendo orar por cronómetro los cinco minutos de rigor, con prisas y sin discernimiento, perdiendo el norte, y no siendo conscientes de que nos dirigimos y estamos ante la presencia de Aquel que todo lo llena en todo. Nadab y Abiú se presentaron de cualquier manera, y cometieron el segundo error.

Ofrecer cualquier cosa (Levítico 10:1). Fuego extraño. Todo fuego que no proceda del Altar del Incienso Levítico 16:12, de la completa devoción y adoración a Dios, es fuego extraño a Jehová.

¡Qué bendito pasaje el de Génesis 5:22! Enoc caminaba con Dios, recorrían el camino juntos. Es una bella imagen de lo que es la vida devocional, siempre que pienso en este pasaje me imagino la escena, Enoc, comenzando el día, entrando en la presencia del Señor, y el Señor yendo a visitar a Enoc, y así cada día, hasta que parece que el Señor mismo lamenta no tener continuamente a Enoc consigo, y Enoc también, de modo que un día, caminando juntos, el Señor le dice: “Oye Enoc, ya está bien de tanto arriba y abajo, hoy mismo te vienes a casa conmigo y se acabó, caminaremos juntos eternamente en el hogar celestial”, y se lo llevó Dios… ¡Qué hermoso! Esto sucedió porque Enoc era un hombre que “vivía” con y para Dios, como leemos en Hechos 11:5 “tuvo testimonio de haber agradado a Dios”.

Es cuando se camina con Dios, cuando no se teme aunque ruja la tormenta, aunque parezca que no se ve el final del túnel, la luz del final, ¿y sabes por qué? porque la bendita comunión con Dios nos es suficiente para estar confiados en Su Soberanía.

En la vida de devoción, yendo a su encuentro cada mañana, encontraremos todo lo que necesitamos para nuestros quehaceres diarios, enfrentarnos al “enemigo” de afuera, y a veces, ¡cómo no¡ las torpezas también de “adentro”; para fortalecernos y confiar exclusivamente en Aquel que derramó hasta la última gota de su inmaculada sangre para salvarnos del “presente siglo malo”. En nuestro caminar con Dios hallaremos el consuelo, la enseñanza, la sabiduría, la reprensión y el amor que tan imprescindible nos es para vivir victoriosamente en este mundo, y nos ayudará a madurar para el otro. Según el grado de amor hacia el Salvador que hayas demostrado en este mundo, según el deseo que hayas tenido de conocer más íntimamente al Señor, según tu celo y diligencia por hacer crecer la amistad con el Señor, según hayas derramado tu alma y corazón en absoluta confianza ante la presencia del Salvador, así también será tu comunión con Él en el Cielo; no olvides que hay diferentes grados de gloria y recompensa. ¡Cómo lamentaremos el habernos dejado “despistar” por los quehaceres, por muy legítimos que estos hayan sido!

¿Quieres experimentar el viejo poder victorioso que hallaron los grandes hombres de fe que nos precedieron?… ¡Practica la vieja vida de devoción de ellos! Proverbios 22:28; 23:10.

Fuente: adorador.com

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5 pensamientos en “¿Qué es un “devocional”?… ¿Y una “vida devocional”?

  1. Muy bueno el concepto. Hay que mantener esa bella relación viva, como aquella planta que necesita del agua, así sea nuestra relación con el Padre. Bendiciones!

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  2. Pingback: EFECTOS DE UNA VIDA NO DEVOCIONAL, Por: Diego Teh. | SERMONES DE DIEGO TEH.

  3. es un tiempo determinado que usamos puede ser con otras personas y hacemos un devocional ,pero vida devocional es totalmente diferente distinta y es aquella que todo cristiano, tiene que llevar de una vida en continua comunion con dios donde lo que vive debe entender que es para dios , y que no hay mas razones en su vida si no dios ,cuando no entendemos esto no tenemos ninguna vida devocional entonces lo que vivimos es una vida religiosa

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