La Voluntad PERMISIVA: La teología de los Caprichos Humanos

Pocas frases han destruido tanto la vida espiritual del creyente como esta: “Dios lo permitió.” Es perfecta para justificar decisiones impulsivas, errores de carácter, relaciones tóxicas, negocios sin dirección y pecados envueltos en sentimientos. La repiten quienes no quieren admitir que caminaron sin consultar a Dios. Transformaron la teología en refugio de cobardía espiritual para evitar responsabilidad. Y así nació uno de los conceptos más peligrosos del cristianismo moderno: la voluntad permisiva.

La Biblia jamás describe a Dios como un espectador indiferente que observa los caprichos humanos con los brazos cruzados. Tampoco lo presenta como un cómplice silencioso del desastre. La Biblia revela a un Dios que instruye antes, corrige durante y restaura después.


Lo que jamás revela es un Dios que aprueba el desastre. Lo que jamás revela es un Dios que aprueba el golpe. Pero el hombre insiste en convertir el silencio de Dios en aprobación. Actúa sin dirección divina y cuando llega la consecuencia dice: “Si Dios no lo hubiese permitido, no hubiera pasado.” No fue Dios quien lo permitió. Fuiste tú quien decidió.

La voluntad permisiva se convirtió en el salvavidas del orgulloso espiritual. La gente no dice “me equivoqué”, dice “Dios permitió”. No dice “me adelanté”, dice “Dios tenía un propósito”. No dice “desobedecí”, dice “Dios sabe”. Es más fácil convertir el fracaso en revelación que en responsabilidad. Esta frase anestesia el dolor de la caída, pero también destruye la posibilidad de aprender de ella.

MAS EN EL LIBRO DIOS NO TIENE LA CULPA


Comentarios

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.