No se deje confundir con los profetas de hoy

Vivimos en una generación donde muchas personas dicen: «Dios me mostró que habrá guerras», «Dios me dijo que vienen terremotos», «Dios me reveló que habrá pestes». Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿eso es realmente una nueva profecía o simplemente están repitiendo lo que la Biblia ya anunció hace casi dos mil años?

Jesús declaró claramente:

Cuando alguien anuncia guerras, terremotos o crisis mundiales como si fueran una revelación exclusiva, debemos recordar que esos acontecimientos ya fueron profetizados por Cristo. No son noticias nuevas del cielo; forman parte de las señales que la Escritura ya nos reveló.

Esto no significa que hoy no existan profetas verdaderos. La Biblia enseña que Dios sigue hablando a su pueblo y que el ministerio profético continúa siendo de edificación, exhortación y consolación (1 Corintios 14:3). Sin embargo, también nos manda a probar los espíritus y a examinar toda palabra profética (1 Juan 4:1; 1 Tesalonicenses 5:20-21).

El creyente maduro no debe dejarse impresionar por cualquier frase que comience con: «Así dice el Señor». La verdadera autoridad nunca contradice la Palabra de Dios ni pretende reemplazarla. Toda profecía debe ser evaluada a la luz de las Escrituras.

No siga a una persona solo porque anuncia calamidades. Siga a Cristo, conozca su Palabra y aprenda a discernir. La Biblia ya nos advirtió que vendrían tiempos difíciles; nuestra tarea no es vivir fascinados por anuncios de desastre, sino permanecer firmes, preparados y llenos de esperanza.

La mejor protección contra el engaño no es escuchar más profecías; es conocer más la Palabra de Dios.


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