
Con pasos firme vamos a subir al monte de Jehová, escalaremos sin desmayar hasta la cima llegar y al estar en su presencia tendemos una nueva experiencia y que con su fuego abrasador el trasformará nuestro interior.
Hacia las alturas un viaje emprendedor, nuestras carne y deseos tenemos que sacrificarlo y todas las debilidades la dejaremos en el valle, pues vamos rumbo a la cima, que puede ser difícil pero no desmayaremos, nos vestimos con la armadura, el escudo de la fe, y la espada del Espíritu Santo para poder vencer,
Aunque venga tropiezos y dolor, aunque venga la sequía, la tormenta, no nos detendrán. Filipenses 4:13 «Todo lo puedo en Cristo que me Fortalece»


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