La disciplina en la Iglesia un Acto de AMOR o Castigo?

la disciplina de castigo, es para los rebeldes o los que persisten en el pecado, y consiste en considerarlos y declararlos NO creyentes. Hay dos situaciones,  una de los que verdaderamente no son creyentes, no han recibido a Cristo de corazón, y la otra de algunos que en el fondo son creyentes, pero se han desviado, y esperamos  que la disciplina los haga volver. Si no vuelven, y el Señor los corta, será para que su  espíritu sea salvo en el día del Señor. En estos casos nadie está autorizado para decir quién es creyente y quién no, esto queda en las manos del Señor.

la disciplina de observación, es para los creyentes que han caído en algún  pecado, pero lo reconocen y se reconcilian. Se toman como creyentes, y la disciplina  de observación no es castigo, es para vindicar el nombre del Señor, el bien del hermano afectado y también de toda la iglesia.

Deseamos que las iglesias sean instruidas en la palabra de Dios, que tengan disciplina, que sepan cuál es la voluntad de Dios, que sean como la sal de la tierra, como la luz del mundo, y en caso haya necesidad de una disciplina correctiva o de observación, que se haga con amor, para la gloria de Dios y de acuerdo a su santa Palabra. Esas disciplinas darán muchos frutos apacibles de justicia a los que en ellas han sido ejercitados, He. 12:11.

La disciplina eclesiástica es un tiempo de observación en que el creyente que se ha reconciliado está bajo disciplina de observación. Con su vida cambiada convence al mundo, a la  iglesia, y a sí mismo, que verdaderamente ha dejado el pecado en el cual cayó.

“El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia”, Pr. 28:13.

La disciplina de observación consiste en que la iglesia suspende al creyente, por un tiempo, de privilegios que ella da, como predicar en la iglesia, dirigir un servicio, orar en público, nombrarlo  como miembro de una directiva, o como diácono, diaconisa, anciano, pastor, obrero, encargado,  etc. No así de los privilegios que Dios da, y que ante el tenemos que dar cuenta, como orar, leer la  Biblia, evangelizar, asistir a los cultos, ofrendar, etc. Participar de la santa cena se debería dejar a
la conciencia y responsabilidad de cada creyente. Aun para los que están en “observación” será mejor dejar que cada uno tome la santa cena, no porque la iglesia se lo permite, sino porque  examinándose a sí mismo delante de Dios, confesando a El sus pecados, recordando la muerte de Cristo, recibir el perdón del Señor.

El tiempo de la disciplina de observación es muy importante, donde el hermano o hermana “disciplinados” necesitan del apoyo y comprensión de toda la iglesia, visitándoles, animándoles,  orando por ellos y con ellos, haciéndoles sentir que por su arrepentimiento y confesión, Dios ya  los perdonó, lo mismo la iglesia, y que la disciplina no es castigo, sino observación, para su  propio bien, para bien de la iglesia y de todos los creyentes y muy especialmente para la gloria de Dios.

¿Qué dice la Biblia de la Disciplina?

Disciplina, viene de la palabra discípulo, el que alude a la instrucción. Significa hacer de alguien un discípulo, instruirlo, educarlo y traerlo a una obediencia efectiva. La Disciplina es una práctica que data desde el Viejo Testamento, a medida que Dios formaba un pueblo para sí mismo, los instruía a que fueran santos, para que su carácter fuera reflejo cercano de Él mismo (Lev. 19:2; Prov. 24:1,25). En el Nuevo Testamento Pablo habló de la disciplina a la iglesia de Corinto. Ellos estaban adoptando conductas seculares, tanto así que ya no se podía diferenciar entre las conductas cristianas a las del pueblo secular (1 Corintios 5: 1-13).

¿Qué pecado conlleva Disciplina?

Pecado es todo aquello que nos aleja de Dios, y nos desvía de Su camino. Solemos pensar rápidamente en adulterio y fornicación como “pecados mayores”, que merecen ser reprendidos. Pero, no es así, no hay pecado mayor ni menor ante los ojos de Dios. En la biblia Pablo nos lo enseña, “Por tanto, nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la ley; más bien, mediante la ley cobramos conciencia del pecado”. Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:20 y 23). Si Dios quiere que reconozcamos todo pecado: al adúltero, y al murmurador por igual, la pregunta es si la Iglesia hoy sopesa todo pecado por igual. ¿Se pondría en Disciplina tanto al murmurador, como al adúltero?

Creemos que los líderes y pastores están capacitados por Dios para guiar y ofrecer herramientas a su congregación para vivir en santidad, sin ponerlos en tela de juicio por sus faltas. El propósito de la Disciplina es dirigir al que reincide en el pecado, al punto que pueda vencerlo y mantenerse fiel. Es necesario que sea un proceso lleno de amor y dirección de Dios.

“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre… no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1).

Comparte tu opinión o experiencia. ¿Qué piensas sobre la Disciplina en las iglesias? ¿Piensas que es un proceso que la iglesia ha dejado atrás? ¿Crees que es necesario para mantener una iglesia limpia de pecado?

Fuente: werlife.com | obrerofiel.com

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