La Risa Santa o Bendición de Toronto

Hay algo nuevo en el cristianismo carismático y se llama “la bendición de Toronto”. Se caracteriza por la expresión de una “risa santa” la cual se describe como don del Espíritu Santo.
 
La risa en cuestión fue presentada por vez primera por el evangelista sudafricano Rodney Howard-Browne, quien localmente sirvió como maestro en la iglesia del pastor Karl Strader “Carpenter’s Home Church” ubicada en Lakeland, Florida, lugar donde Howard-Browne logra introducir el fenómeno.
 
Siendo recibido en Lakeland, Howard-Browne continúa enseñando por largos meses. La “risa santa” es vinculada también con la iglesia Vineland del Aeropuerto de Toronto, allí es referida como la “bendición de Toronto”.

¿Qué es “La Risa Santa”?


  He tenido reportes de otros fenómenos asociados con esta “risa santa” como es la emisión de sonidos de animales semejantes al rugido de un león o el ladrido de los perros.


Al fenómeno en cuestión se le describe como un arrebato incontrolable de la risa inspirado supuestamente por el Espíritu Santo. Este arrebato puede producirse en cualquier momento durante un servicio de iglesia. He podido ver por la televisión, gente en la congregación riéndose a carcajadas mientras el evangelista Howard-Browne predica. En algunos momentos, resultaba evidente la inducción o manipulación del evangelista en el público mientras otras veces no. El servicio eclesial prosigue a pesar de la distracción creada por una o más personas que ríen en voz alta y a veces se tienden, desmayan o tiran al piso.

He tenido reportes de otros fenómenos asociados con esta “risa santa” como es la emisión de sonidos de animales semejantes al rugido de un león, el ladrido de los perros, el cantar de un gallo mañanero, etc., etc. Sin embargo, las manifestaciones de este tipo son mas frecuentes en la iglesia Vineland del Aeropuerto de Toronto.

El fenómeno crece en popularidad y muchas iglesias carismáticas lo han aceptado. Un importante número de celebridades y personalidades de la televisión cristiana lo han aceptado ampliamente acreditándose como manifestación legítima del Espíritu Santo.

Poner a Prueba las Manifestaciones Espirituales

Juan exhorta a la iglesia a poner a prueba todo Espíritu (1 Juan 4:1). Aplicaremos el criterio bíblico al mencionado fenómeno con el objeto de poder comprender y juzgar si es o no una manifestación legítima y válida del Espíritu de Dios.

Veamos un simple ejemplo. Es conocido que los bancos nunca entrenan sus cajeros a identificar la falsificación de billetes usando o estudiando el dinero falsificado circulante del sistema monetario o financiero. En su lugar, el personal de caja se entrena para manejar dinero verdadero y real. Una vez que un cajero o cajera se familiariza a fondo con los detalles del billete verdadero le resultará más fácil distinguirlo de cualquier falsificación posible. Pensamos que el anterior símil es propicio para determinar o juzgar los dones espirituales. Se puede juzgar fácilmente los falsos dones del Espíritu Santo si hemos experimentado los dones verdaderos y hemos comprendido el propósito y operación de El.

Pablo enumera las manifestaciones del Espíritu Santo (1 Corintios 12:7-11). Cuando consideramos las manifestaciones señaladas por Pablo, vemos que son exactamente las mostradas por el Mesías durante su ministerio terrenal. De hecho, las manifestaciones del Espíritu Santo reproducen el ministerio de Jesús por medio de Su cuerpo que es la iglesia. Cualquier cosa que veamos realizar a través de Jesús es hoy una manifestación o expresión legítima.

Hagamos ahora un contraste entre el fenómeno de la “risa santa” y el ministerio del Mesías Jesús registrado en los Evangelios. Al hacerlo, veremos que no se muestra nada ni siquiera parecido a la “risa santa” o fenómenos como el rugir del león o el ladrar de un perro. Muy por el contrario, tales manifestaciones se espera provengan de nuestro adversario, el diablo. Pedro dice que Satanás anda “como león rugiente” (1 Pedro 5:8).


Que sea hecho todo de modo que el cuerpo funcione en unidad.


Otra prueba de manifestación cierta del Espíritu Santo en los creyentes es que cada don del Espíritu debe operar en estrecha unión al cuerpo produciendo un testimonio de armonía y unificación de la presencia del Señor. Pablo escribe, ” ¿Qué hay que hacer, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada cual aporte salmo, enseñanza, revelación, lenguas o interpretación. Que todo se haga para edificación. (I Corintios 14:26). Que sea hecho todo de modo que el cuerpo funcione en unidad. Que cada uno agregue de una manera ordenada a lo que ha agregado su hermano de manera tal que haya un testimonio evidente de la notable presencia del Mesías Jesús en el cuerpo. He aquí donde la “risa santa” no pasa la prueba. Un individuo estallando en carcajadas de manera negativa y desordenada no correspondiente a lo que se supone debe ser el ministerio del Mesías en Su cuerpo. ¿Cómo pueden los miembros de una iglesia estar a mandíbula batiente mientras seriamente son exhortados por su pastor? ¿Cómo lo anterior puede complementar otros dones del Espíritu y hacer realidad la totalidad del ministerio del Mesías? En efecto, no se puede y tampoco logra conseguirlo. Es claro por lo tanto que este tipo de expresión es simplemente una manifestación de la carne, siendo en el peor de los casos netamente una manifestación demoníaca.

En un intento por justificar la famosa “risa santa” algunos podrían argüir el hecho de que Jesús nunca habló en lenguas. En realidad, no tenemos registro de las lenguas operando en Jesús. No obstante, recordemos que existen muchas evidencias de este don manifestándose en los integrantes de la primera iglesia. La explicación que tengo para lo anterior es muy sencilla. Pablo nos enseña que el que habla en lenguas habla a Dios y no a los hombres (1 Corintios 14:2). A menudo, durante la intercesión y adoración a Dios, nuestra expresión de amor y gratitud excede nuestra capacidad de expresión. Pablo lo explica con la frase: “con gemidos indecibles” (Romanos 8:26), luego, las lenguas nos permiten expresar nuestro amor profundo a Dios. Creemos que Jesús, el hijo unigénito de Dios, en ese aspecto no estuvo limitado como nosotros lo estamos y logró perfectamente expresar Su amor por el Dios Santo de Israel (Lucas 10:21). El Señor Jesús no tenía necesidad de manifestarse en lenguas.

Por último, a veces se intenta hacer explicar la “risa santa” como alegría o gozo proveniente del Espíritu Santo. El gozo, sin embargo, es un fruto del Espíritu (Gálatas 5:22). El gozo es uno de esos atributos característicos en la vida del creyente que lleva una vida disciplinada y se mantiene lleno del Espíritu. Como tal, el gozo no es una manifestación o un don del Espíritu Santo, sino un fruto o producto. 

Conclusión
Se puede experimentar toda clase de emoción cuando adoramos a Dios. En la verdadera alabanza y adoración, algunos incluso llegan a llorar mientras otros ríen. No existe nada malo con expresar emocionalmente nuestro amor hacia el Señor. Sin embargo, tales emociones son netamente personales y deben ser administradas por la persona que las experimenta para no obstaculizar o servir de tropiezo al resto de los creyentes, sino para edificar mientras se revela el Mesías Jesús a través de Su cuerpo que somos los creyentes. No hay sitio para aquellos que envueltos en sus propias obras y pareceres, no participan ordenadamente de la manifestación del Mesías.

  ¿Puede usted imaginarse a Jesús rugiendo como un león delante de Sus propios discípulos?


La gesticulación o emisión de sonidos animales por parte de un creyente, no posee ninguna sustentación bíblica y, por lo tanto, no se debe ver entre el cuerpo de creyentes. Los pastores son los responsables de ejercer su autoridad a fin de juzgar este accionar. ¿Puede usted imaginarse a Jesús rugiendo como un león delante de Sus propios discípulos? ¿O a Pedro y el resto de los apóstoles, ladrando como perros llenos de gozo en el aposento alto? En verdad confío que a usted también le suene como un total disparate. Absurda es igualmente esta manifestación de la “risa santa” en la iglesia de hoy.

La “risa santa” es resultante de la búsqueda ansiada por lo “novedoso”. Muchas de las denominaciones cristianas carismáticas se encuentran basadas en el entretenimiento. Hay sed por una “nueva” manifestación, hay hambre por “nuevas cosas”. Muchos abandonan sus congregaciones buscando ese lugar o agrupación que les promete algo nuevo. Por otra lado, en su afán de éxito muchos pastores abrazan sin dificultad cualquier nuevo movimiento o manifestación debido a que promueve la amplia asistencia a sus cultos. La “risa santa” es ahora lo “novedoso” que sirve muy bien para saciar este propósito.

Una palabra final sobre la “la bendición de Toronto o risa santa”. Son tiempos cruciales y de definición los que hoy vive la nación de Israel. Las bases de Israel son sacudidas para ver si se compromete a ser una nación igual al resto de las naciones o si por el contrario, se levanta como pueblo escogido de Dios. Jerusalén es profanada por falsos recintos “santos” musulmanes o cristianos que hace que el Mesías Jesús hoy llore por Jerusalén tal como lo hiciera hace 2.000 años (Lucas 19:41). Mientras el Señor Jesús gime y llora sobre Jerusalén, la iglesia, supuesta a ser su cuerpo, su representante, juega y se divierte con la llamada “risita santa”. Pecado muy serio éste para las iglesias que engañadas la acepten.

Fuente: tzemach.org

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